A Tamae Garateguy se la identifica como una directora de género, cuestión que según ella misma le sucede por el simple hecho de alejarse del costumbrismo. Entonces, para pensar otro punto en común que identifique su obra, quizás podríamos hablar de un carácter audaz y algo salvaje para la narración. Este rasgo se puede ver en sus cuatro películas en solitario: «Pompeya», «Mujer Lobo», «Hasta que me desates» y «50 Chuseok» (además de las tres que realizó en codirección: «UPA!», «UPA2» y «Toda La Noche») y esta semana se reafirma con el estreno de «Las Furias» en CINEAR de forma libre y gratuita.

«Las Furias» inicia en un paisaje mendocino, con un cielo profundo lleno de nubes rosadas y voluminosas. Las imágenes, desde ese primer momento, se constituyen más cercanos a la estética de un cuento fantástico que a la de la realidad. Leónidas (Nicolás Goldschmidt) sale de la cárcel y se reencuentra con Lourdes (Guadalupe Docampo) quienes, una vez juntos, escapan del pueblo y asesinan violentamente a quien quiera impedirlo.

Lourdes tiene trenzas de colores, Leónidas una cicatriz enorme en la cara, ambos vestidos de colores estridentes. La dinámica de la narración parte de este presente y viaja mediante flashbacks al pasado en el que aún no había rastros de esta imagen tan fuertemente plástica que ya vimos. La película nos va a llevar por ese camino recorrido en el que descubrimos cómo nació este amor entre un joven Huarpe y la hija del terrateniente blanco del pueblo, en clave de «Romeo y Julieta» y western.

En el año 2015 Tamae Garateguy dirigió un cortometraje titulado «Las Furias» con la misma historia y los mismos protagonistas. Esta película es una evolución de las ideas de aquel antecedente, que lleva más al extremo la intensidad, la provocación, la energía y la cualidad de salvaje, sangrienta, de pasiones fuertes. El propio título de «Las furias» es una referencia al espíritu de la filmografía de Tamae Garateguy.