El dios de los comienzos, de los principios, de los inicios. Al mismo tiempo, el dios de los finales. Sí, el dios de las puertas que se abrían cuando empezaban las guerras y se cerraban cuando la paz se establecía. El de las dos caras, el inventor de las leyes romanas, de la agricultura… y del dinero. El que aseguraba los buenos finales. El del principio del año: Janus.

De su nombre deriva el asignado al primer mes del año: Ianuarius (a su vez, del primer día del año anuarios). Del latín -como leemos (?) en los diccionarios- fue transformándose en janeiro y de allí a enero.

Creusa, hermosa hija del rey de Atenas, Erecteo, tuvo un hijo con el dios Apolo. Este niño fue criado en Delfos, lejos de su madre, la que se casaría con un mortal, Xifeo, el cual no podía tener hijos. Ante su sufrimiento, Xifeo consultó al oráculo, el cual le dijo que secuestrara al primer niño que viera… y, ¿a qué no sabés con quién se encontró? Claro, con Jano.

El niño, ya hombre, participó de la conquista de Italia, fundando la ciudad de Janícula.

Las líneas escritas aquí no se refieren a los meses sino que tienen la intención de augurar, como Jano, un comienzo auspicioso y un buen final. La doble función del dios de las dos caras, en este momento en el que las actividades comienzan a ponerse en una marcha más firme y decidida, en el que necesitamos a nuestra energía en altos niveles, en el que nuestros objetivos y nuestros sueños se renuevan.

Saturno, al ser destronado por Júpiter, su hijo, fue recibido por Jano, quien a cambio obtuvo la posibilidad de ver el pasado y el futuro simultáneamente, para poder analizar con sabiduría el presente. De allí que sus caras miran para lados opuestos: el Este y el Oeste. Además, era considerado un regulador astronómico, un ordenador del cosmos, del universo.

El 21 de diciembre se festejaba en Roma el día de Jano Celeste, y del 22 al 25 de diciembre, Deus Sol Invictus, porque el sol comenzaba su «ascenso» en el cielo, camino a la primavera del hemisferio norte (qué fechas esas, ¿no?). Cualquier semejanza con nuestra Navidad… es mera coincidencia.

Buen inicio del año para todas y todos, y que Jano nos ayude.

Artículo elaborado para puntocero por Javier Casemayor.

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