Un 14 de abirl, pero hace 35 años, fallecía la histórica militante francesa del feminismo -y otros movimientos igualitarios-, Simone De Beauvoir. Una filósofa y escritora clave para los derechos venideros de mujeres, disidencias y personas mayores, entre otras corrientes que, históricamente, se vieron y ven en desigualdad de posibilidades.

Simone fue una pionera en la materia «rebelión». En una época en la que las mujeres no tenían voz ni voto, se atrevió a reflexionar sobre el rol y el significado de las mismas en la sociedad. Siendo atea, bisexual y sosteniendo hasta su muerte una relación abierta con el también filósofo Jean-Paul Sartre, desconfiguró «lo femenino» en una era donde reinaba estrictamente el machismo y los mandatos sociales y religiosos, aún más que ahora.

En 1949 publicó “El segundo sexo”, un libro que actualmente se mantiene como referente de muchos pensamientos, donde cuestionó y reflexionó sobre el significado de ser mujer. Analizando su posición en la historia y observando los roles en los que se las ubica para describirlas, llegó a la pregunta «¿qué es ser mujer?», para afirmar que «ser» es haber devenido, haber sido hecha.

Asimismo, puso en evidencia que a la mujer se la define como un cuerpo que desde siempre fue interpretado mediante significados culturales y en relación al varón. Así demostró que «ser mujer» no se trata de una cuestión biológica sino cultural, por cómo hemos sido educadas y socializadas. Concluyendo así, en un mensaje que impacta fuertemente hasta el día de hoy: «No se nace mujer, se llega a serlo».

El género y la sexualidad no son algo que poseemos sino un modo de ser para un otro. No es un sustantivo, siempre es relativo a las relaciones construidas en las que se determina.

Somos seres sociales que se comportan en relación con el otro, constituidos por un conjunto de normas culturales que nos exceden y guían para las conductas sexuales que son apropiadas para esta cultura. Los feminismos deben entenderse como condición de posibilidad para que la diversidad sexual se afirme y exhiba con nitidez en el espacio público y que no quede solo en lo privado.