En la relación madre-nuera hay algo muy claro: la mayoría de las madres no quiere dejar libres a sus hijos. La rivalidad comienza cuando la suegra siente que le sacan a su bebe.

La pareja está conformada por dos personas

Hay que tener en claro que la pareja está integrada por dos personas y que la suegra jamás debe formar parte de ella. Las discusiones no tienen por qué llegar a sus oídos y mucho menos ir a pedirle una opinión.

Hablar más de lo debido

Cuando la suegra habla de más o hace alguno de sus típicos comentarios dañinos. Es su hijo quien tiene que ponerle los límites. El “basta” no puede salir nunca de la boca de la nuera.

Por lógica, una madre extraña a su hijo y aprovecha cuanta oportunidad se le presente para verlo y mimarlo

Cuando sus visitas se tornan demasiado frecuentes, es el hijo quien debe explicarle sutilmente que avise antes de llegar. Decirle “si vos avisás antes, te vamos a recibir mejor”.

Muchas veces suegra y nuera pelean por el amor de un mismo hombre

Un buen ejercicio es ponerse en el lugar del otro y pensar qué sentiría uno si su hijo está formando una pareja. Y dejar a la madre manifestarle el cariño a este. El amor que se le tiene a una mamá es diferente al de una esposa. Además, hay amor para ambas.

Evitar la confrontación cara a cara

Pese a que no nos guste es su madre, quien le dio la vida y lo trajo al mundo. Mas allá de todo, como dice el refrán, madre hay una sola.

Tipos de suegras

Suegra absorbente, también llamada “madre pulpo”, que muestra sus tentáculos de a poco, disimuladamente hasta que terminan ahogándote. Sus mensajes suelen ser subliminales, con frases como “¿podés?” o “¿te arreglás?».
La víctima, que es la típica que, cuando uno le cuenta una vivencia, a ella siempre le pasó algo peor. Para la experta, lo ideal es no competir con ella en su papel de “pobrecita” porque nada podrá igualarlo.
La banquera y bancadora. Es la que cobra su ayuda demasiado cara. Pueden llegar a ser exitosas marketineras salvo cuando se trata de ayudar a su hijo. Son las que suelen prestar dinero para un negocio condenado al fracaso y se pasan la vida echándolo en cara.
La narcisista. Busca vivir a través de su hijo y suele depender mucho de él porque se cree legítima merecedora de tal sostén. Tiene la idea fija de que su hijo la va a abandonar.
La descalificadora, cuya frase de cabecera suele ser “no vas a poder…” y constantemente emite mensajes pesimistas y desvalorizantes.
Y para finalizar te dejo una frase: el 6% de las suegras se llevan bien con sus nueras y, mientras las ayudes a limpiar, vos podés ser una de ellas.
Artículo elaborado especialmente para puntocero por Melody Cwaik.