Instagram es una fuente de inspiración y de información para todas y todos. Se convirtió en un punto de referencia en lo que respecta a la creación de tendencias, no solamente en el mundo de la moda sino, también -y en términos más amplios-, en los lineamientos efectivos de la comunicación visual.

En este sentido, nos guste o no (algunos con mayor consciencia, planificación y dedicación que otros) es sabido que muchos usuarios utilizamos la aplicación como un espacio de encuentro virtual en el que todos nos convertimos en directores creativos de nuestras propias vidas. Instagram es una carta de presentación ante un mundo profesional y social. Resaltamos los aspectos que nos resultan más interesantes de nuestra cotidianidad y, necesariamente, los más fotogénicos.

Dicha búsqueda por la belleza -sobre todo en el caso concreto de aquellas personas que se relacionan al mundo del arte, la moda, el diseño, la fotografía, incluso los videojuegos (ya sea de manera profesional o como pasatiempo)-, que es un concepto complejo y muy variable según múltiples factores como el gusto personal, la cultura a la que pertenecemos, nuestras referencias o conocimientos técnicos y teóricos sobre los elementos presentes en la composición de una imagen, tienen una injerencia directa en el tiempo que a veces invertimos navegando en un scrolling interminable.

Pues bien, aunque me parece importante hacer un llamado de atención en el mundo para ampliar nuestras miradas fuera de las pantallas de todo tipo, también considero sabio reconocer que la virtualidad llegó para quedarse y -después de conocer las proyecciones de Mark Zuckerberg respecto a su ahora rebautizada compañía Meta, sabemos que lo que se viene será mucho más adictivo, me parece necesario fomentar el uso de la red social como un lugar para crear, informarse e investigar de manera “controlada”. Y uso las comillas porque cada uno sabrá, según sus valores personales, estilo de vida y profesión, cuáles son los límites.

Visto de esta forma, por qué no compartir algunas cuentas de Instagram que me resultan atractivas por diferentes razones y que -aquí un consejito para evitar la desmesurada inversión de tiempo en la red-, suelo buscar específicamente para ver su evolución sin esperar a que el algoritmo me las sugiera. En fin, en esta oportunidad, me limitaré a tres hombres que, a mi modo de ver, hacen un gran trabajo en sus redes. Empecemos.

Kadu Dantas

Es uno de los influencers brasileños más reconocidos en lo que se refiere al estilo de vida y a la moda masculina internacional. Empezó con un blog, pero ahora volcó toda su atención en Instagram. Lo que me parece valioso de él es su capacidad para explorar diferentes estilos e, incluso, mezclarlos. Por ejemplo: su imagen fluctúa entre las prendas ajustadas o las transparencias del glam, y los outfits más creativos y callejeros caracterizados por el uso del denim, los colores brillantes y la mezcla de estampados variados (desde el animal print, pasando por la influencia ornamentada de Versace, hasta la incorporación de patrones geométricos o psicodélicos.) Dantas también logra vestir con naturalidad y personalidad prendas más relacionadas al estilo preppy, es decir, ropa inspirada en los uniformes deportivos de las universidades de la Ivy League, entre las que se encuentran Harvard y Yale. Sin duda, es un fashionista que conoce sus referencias.

Nickelson Wooster

Se convirtió en un veterano y ejemplo a seguir en lo que respecta a la moda masculina, no solo por su estilo personal sino por sus conocimientos en publicidad y periodismo. Gracias a su preparación académica en dichas áreas, también se destaca como influencer y trendsetter (persona que impone tendencias), además de ser respetado como un talentoso consultor de marcas. Trabajó con firmas como Ralph Lauren, Calvin Klein, JC Penney, Penguin y la tienda Barneys. Participó como diseñador en varios proyectos, uno de ellos fue su reciente colaboración con la firma SCAROSSO. Wooster definitivamente es un modelo de vida que invita a celebrar la edad como una fuente de sabiduría llevada con onda y mucha actitud.

William Tyler

Para cerrar este trío de hombres que me inspiran en Instagram, te comparto la cuenta @peaceoot. Pertenece a un artista que tiene un estilo de vestir hippie chic, algo skater y natural. Entiéndase esta última como una categoría en la que el uso de remeras sin estampados, pantalones de gabardina en colores neutros, zapatillas o borcegos cómodos son la clave.

Su cuenta es interesante no solo por el atractivo físico de Tyler -un hombre atlético de larga cabellera, piel bronceada y ojos claros (sí, todo un cliché normativo de belleza)- sino que, además, está muy bien curada en lo que respecta al uso de una gama de colores que abarcan los ocres y los grises, mostrando un estilo de vida relacionado a la naturaleza o a los espacios urbanos despejados. Es una figura que logra incorporar su trabajo como diseñador y pintor en un feed que bien podría limitarse a mostrarlo como modelo.

Su caso me sirve para cerrar retomando la idea planteada al inicio de esta nota, en donde hablaba sobre la consciencia que tenemos como usuarios a la hora de exponer nuestras vidas y de cómo estas decisiones nos sirven para conectar con un determinado público en términos profesionales. No solo es importante ver a la persona sino comprender, a través de la comunicación visual, qué es lo que hace, a qué se dedica. De esta forma, generamos una mayor conexión entre los usuarios y nuestra cuenta.

Espero que alguno de ellos te ayude a reflexionar sobre tu propia búsqueda y, si te gustaron, les sigas para inspirarte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.