Isao Takahata, cofundador de Studio Ghibli, falleció el pasado jueves 5 de abril en un hospital de Tokio a la edad de 82 años tras padecer cáncer de pulmón.

El nombre del estudio de animación japonesa, que fundó junto a Hayao Miyazaki, deriva de un apodo que los italianos utilizaron para sus aviones durante la Segunda Guerra Mundial: viento arenoso y caliente. El significado detrás de este nombre es que ellos “soplaban” un nuevo viento en la industria de la animación. Aunque la productora hace únicamente películas animadas, el contenido va dirigido a un público más bien adulto, aunque también puede ser disfrutado por espectadores de todas las edades por su bella estética y los personajes entrañables. Todas sus películas comparten un mismo hilo conductor: la familia y la necesidad de crecer para poder afrontar lo que se viene.

Si bien Isao Takahata no se centró en desarrollar la animación, su carrera giró en torno a ella. Además, colaboró y fue participe de los estudios de animación más importantes del mundo. Es amado por el público y aclamado por la crítica por películas como “La tumba de las luciérnagas”, basada en una novela de Akiyuki Nosaka sobre dos pequeños hermanos que tratan de salir adelante en un Japón completamente desolado durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una de las producciones más duras y adultas de Studio Ghibli, que cierra por todos lados desde la construcción estética, la música y la historia, plagada de climas bien logrados e inundándonos de emociones, y nos hace reír y llorar junto con los personajes.

Producciones destacadas

“Recuerdos del ayer”, “Pompoko”, “Mis vecinos de la Yamada” y “El cuento de la princesa Kaguya” son otras de sus grandes creaciones como director, esta última nominada al Oscar como mejor película de animación en 2014.

Antes de dirigir su primera película, Takahata también realizó varios trabajos para la televisión y entre ellos se destaca la aclamada serie “Heidi” con la que trabajó junto a Miyazaki.

Por otro lado, su último film como productor fue “Red Turtle” (“La Tortuga Roja”, 2016), el primero de Studio Ghibli dirigido por un realizador no japonés y también nominado al Oscar como mejor película de animación.

Sin dudas el cine de animación le debe mucho y todos lo vamos a extrañar. Igualmente nos queda un legado de películas frescas, bellas y con numerosas enseñanzas de vida que nunca nos vamos a cansar de ver.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por María Victoria Saccardo.

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