La situación de Estados Unidos y Brasil es preocupante ante las ineficientes medidas sanitarias llevadas adelante por sus respectivos gobiernos. Ambos países coinciden en ser los más afectados del continente y en contar con los presidentes más polémicos y erráticos ante este panorama.

Jair Bolsonaro minimizó la pandemia desde el inicio, ignoró las medidas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y tildó el suceso como una exageración de los medios de comunicación. El presidente brasilero a principios de marzo, incluso, habilitó la realización de una marcha a su favor, justo cuando se había recomendado expresamente evitar la aglomeración de gente, y alentó a que las personas salieran a las calles.

En este sentido, Bolsonaro descalificó las iniciativas para evitar la propagación por parte de los gobernadores regionales, adjetivando a alguno de ellos como “lunático”. Asimismo, denostó la cuarentena y considera imposible frenar la economía. Hasta llegó a expresar públicamente que los brasileros no se enferman debido a su genética. «El brasileño no se contagia de nada, el brasileño tiene que ser estudiado, el tipo sale saltando ahí en cloacas y no le pasa nada», dijo.

Sin dudas, sus medidas generan rechazo a nivel mundial, ya que parecen no contemplar la magnitud del problema que tiene ante sí, se lo cuestiona duramente por la lentitud de su accionar y por su evidente interés puesto en el mercado y la economía por sobre la salud y bienestar de los habitantes.

Por su parte, el presidente republicano Donald Trump, en sintonía con el mandatario brasilero, relativizó la pandemia y privó de esta manera a Estados Unidos de anticiparse en la prevención. En un giro en sus políticas que inicialmente se oponían fervientemente a declarar la cuarentena, el pasado viernes 27 de marzo y haciendo uso de la ley de producción de defensa, exigió a la empresa General Motors a fabricar respiradores, decisión motivada por la presión social en aumento.

La pasividad de estos gobernantes es preocupante ante la tasa ascendente de infectados. Estados Unidos supera los 131.403 con más de 2.329 muertos. Por su parte, Brasil contabiliza 3.904 infectados y 117 muertes. Bolsonaro y Trump indignan por la falta de empatía y solidaridad para con sus pueblos y en los últimos días dieron indicios de haberse despertado ante el escenario de la pandemia. Esperemos que estén aún a tiempo de evitar una catástrofe.