En el marco del Festival Internacional de Cine Cannábico del Río de La Plata, no solo se realizan proyecciones de películas y documentales, también se llevan a cabo mesas de debate con profesionales de la salud y de otros rubros que se dedican a estudiar el fenómeno de la planta de cannabis.

El pasado domingo 14 de febrero se realizó de manera virtual la mesa de debate sobre la pelicula «Cannabis medicinal: El documental» (disponible en el canal de YouTube del Festival), dirigida por la médica neuróloga e investigadora del CONICET Sara Kochen.

En 4 Hojas y Escabio tuvimos el honor de poder hablar con ella y esto fue lo que conversamos.

Imaginamos que, cuando estudiaste Medicina, no se veían las propiedades de la planta de cannabis ni por asomo.

«No, porque en ese entonces estaba dentro de lo que son las drogas prohibidas. Y eso que hay registros de hace miles de años del uso del cannabis en la medicina. Entra a partir del siglo pasado, alrededor de los años 30′, en la lista de las drogas prohibidas. Ahí es donde deja de usarse de forma oficial en la medicina. Esto no siempre fue así, sino que hubo un antes y un después cuando Estados Unidos decide que debía estar dentro de las drogas prohibidas.»

Actualmente, con todos los avances que hay en materia de investigación sobre los beneficios del cannabis, ¿se le da la importancia en las universidades al sistema endocannabinoide y a todas las propiedades que tiene la planta de cannabis?

«Hay dos cuestiones: cuando hablás de sistema endocannabinoide, es uno que se descubre alrededor de los 70′ por el investigador Mechoulam en Israel. Lo que descubre es que hay receptores en nuestro organismo y en el de otros mamíferos que tiene una composición que hace suponer que la planta de marihuana actúa al nivel de esos receptores. De ahí viene el efecto. Le pusieron este nombre por su similitud en la estructura química. Estos receptores están muy distribuidos en el sistema nervioso central y en el sistema inmunológico.

Esto fue una situación de quiebre, porque a partir de que se hace este descubrimiento, comienzan a retomarse las investigaciones que había alrededor de la planta de marihuana en la medicina. Y en la última década comienza a haber en el mundo entero, gracias a la facilidad que nos brindan las redes sociales, una divulgación de información acerca de los beneficios en algunas patologías con el uso de la marihuana. Esto generó una situación medio rara, porque la comunidad, es decir los pacientes, llevaban información a los profesionales de la salud sobre las mejoras que les estaba dando el tratamiento con cannabis.

También, en relación a la planta, hubo algunos intentos, como ocurre en la historia de la farmacología, de sintetizar el vegetal y crear un producto farmacéutico. Pero fracasaron, lo cual demuestra que hay componentes no identificados de la planta que tienen efecto terapéutico. Todos los productos farmacéuticos que existen son derivados directos de la planta. Esto lo digo porque también es interesante y de esto hablamos en el documental que hice junto a Emiliano Serra en pandemia. Ahora estamos trabajando en uno nuevo con mejores recursos.»

¿Sucedió en algún otro momento de la historia un fenómeno como este en el que los pacientes le lleven información a los médicos?

«Tampoco soy una experta en la historia de la medicina. Pero cuando los médicos no existían, de hecho eran las mujeres las que nos ocupábamos de la salud de la población. Y, por ejemplo, cuando a las brujas las quemaban había dos formas de acusarlas: una era porque invocaban al Diablo y la otra era por preparar pócimas ‘sagradas’. Entonces las mandaban a quemar porque eran mucho más eficientes que los médicos recién graduados de la naciente facultad de Medicina, donde las mujeres no podían entrar.

Antes de que aparezcan las universidades y esos lugares «sagrados del saber», la salud y la medicina eran patrimonio de toda la humanidad.»

Hablando de las universidades y volviendo a lo que hablábamos al principio, ¿se enseñan hoy en día los beneficios de las plantas?

«Hay un fenómeno interesante de los últimos años en donde, por ejemplo, yo he participado de cursos que se están haciendo a los graduados de Medicina y Farmacia. Porque muchas veces se graduaban y no investigaban. Entonces venían los pacientes y les contaban lo bien que andaban con el uso del cannabis. Nadie quiere quedarse del lado de la vereda del ‘no sé’ y menos lo médicos, con lo soberbios que son… no se la bancaban.»

Desde un punto de vista médico y científico, ¿qué opinión tenés sobre el uso recreativo del cannabis?

«Yo creo que tendríamos que hacer como en Uruguay y que tendría que ser legal. No tiene razón de ser la prohibición. No existe una dosis letal. No hay ningún reporte en el mundo de alguien que haya muerto por consumir marihuana. El cigarrillo es lo que más mata y, sin embargo, se vende en kioscos. No existe ningún estudio que demuestre que la marihuana provoque adicción, mientras que sobre la nicotina, sí.

Una vez escuché y lo investigué, que cuando aparece la prohibición de la marihuana, era porque en ese momento tenía mucha fuerza la industria del cáñamo y competía muy fuerte con la reciente industria del plástico. Entonces fue una manera rápida de decir: ‘Bueno, lo metemos en esta bolsa y lo prohibimos’.»

No tiene ninguna razón de ser la prohibición, ya que no existe ninguna justificación.»

Invitamos, entonces, a ver el documental y felicitamos a los organizadores del festival. Es importante que existan estos lugares para acabar con la desinformación, ya sea por los que dicen que es una planta que soluciona todo y para los que dicen que no sirve para nada.