Cuando tomamos alguna bebida alcohólica, ¿respetamos las recomendaciones o nos excedemos de las cantidades recomendadas? ¿Somos realmente conscientes de sus efectos?
Surgen varios interrogantes a la hora de hablar de bebidas alcohólicas, las cuales tienen respuesta y consideramos importante tenerlas en cuenta y, para comenzar a hablar de estas, aquí una breve definición.
Se considera bebida alcohólica a aquella que contiene alcohol etílico, también llamado etanol. Podemos distinguir diversos tipos de bebidas alcohólicas por su modo de producción, bien sea por fermentación alcohólica o destilación/maceración de sustancias generalmente fermentadas (frutas: manzana, pera, uvas; cereales: arroz, cebada, trigo, maíz, malta). Muchos consideran que es una droga legal en la mayor parte del mundo y que causa millones de muertes cada año.
La cantidad de alcohol puede medirse por el volumen de este que contenga o bien por su graduación, y la recomendación según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es de una medida en las mujeres y dos medidas en los hombres por día. Se considera que un exceso de consumo no solo puede afectar la capacidad de razonamiento y juicio crítico, sino también que el consumo prolongado daña las neuronas del cerebro. Esto puede provocar un daño permanente a la memoria e influir en el comportamiento, sin dejar de lado que beber demasiado alcohol, o incluso una sola vez, puede hacer daño a uno mismo y a los demás, por lo que resulta indispensable resaltar la importancia de beber de manera responsable y consciente.
Nota especialmente elaborada para .cero por Belén Ketelhohn, Matilde Rampazzi, Milagros Díaz y Pía Ferrari.