Convertir animales o ecosistemas en sujetos de derechos resulta un tanto incomprensible para muchos, acostumbrados a interponer tutelas para reclamar ante cualquier atropello a un derecho fundamental, la falta de un medicamento, las cuotas alimentarias tras un divorcio, la demanda por un robo o cualquier otra injuria. Resulta raro que se quiera defender al medio ambiente mediante el derecho penal.

Protección, conservación, mantenimiento y restauración son los cuatro derechos otorgados al Río Cauca el mes pasado por parte de los magistrados del Tribunal Superior de Medellín, Colombia.

Consecuencias de una represa

El Río Cauca nace en el llamado Macizo Colombiano, en el suroeste del país, y corre desde el sur hacia el norte del país, a lo largo de 7 departamentos y 180 municipios, entre ellos la ciudad de Cali, la tercera en importancia, hasta desembocar en el Río Magdalena, la artería fluvial más importante de Colombia.

El caudaloso Río Cauca, el segundo más relevante en la nación, es afluente del histórico Río Magdalena que desemboca en el Mar Caribe. Se está secando lentamente debido al cierre de una compuerta en una hidroeléctrica, aún en construcción, en el departamento de Antioquia en el noroeste del país. El nivel de sus aguas redujo considerablemente su nivel, tras la represa de Hidroituango, creando un valle polvoriento de piedras, arena y peces muertos, provocando un alto impacto económico en las poblaciones ribereñas que viven de la pesca en el río base de su sustento.

El río tiene derecho

En junio de este año y tras escándalos por la falta de atención al daño ambiental ocasionado, tres magistrados del Tribunal Superior de Medellín (Juan Carlos Sosa, Julián Valencia y Piedad Cecilia Vélez) sorprendieron al país al fallar una tutela interpuesta por Juan Luis Castro, senador por el Partido Alianza Verde; y Diego David Ochoa, activista ambiental, y declarar al río Cauca sujeto de derechos.

Al igual que ocurrió hace dos años con el Río Atrato, le concedieron al Cauca y su cuenca cuatro derechos básicos: protección, conservación, mantenimiento y restauración. Y siguiendo el ejemplo de la Corte Constitucional, que el año pasado le otorgó derechos a la Amazonia, los tres magistrados declararon sujetos de derechos a las futuras generaciones. Esto representa un intento por instaurar la justicia intergeneracional. El Tribunal Administrativo de Boyacá le otorgó derechos similares al Páramo de Pisba y este mes el Tribunal Administrativo del Tolima hizo lo mismo con tres importantes ríos del departamento: Coello, Combeima y Cocora; los tres amenazados por actividad minera en sus cuencas.

Fallo histórico

Por primera vez, un juez de la república deja constancia de la gravedad del riesgo que corren las comunidades afectadas por Hidroituango. Un fallo histórico se dio en junio de este año que reafirma a la naturaleza como sujeto de derechos y reconoce a todos los colombianos como víctimas de Hidroituango. Las medidas otorgadas por el juez 75 penal de Bogotá en favor de las víctimas de Hidroituango son un paso importante para restablecer el respeto por la naturaleza y su importancia para la conservación de la vida.

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