La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este 15 de julio la aparición de un caso de ébola en Goma, la primera gran ciudad a la que se asoma este décimo brote de ébola en el Congo.

Seguido de este episodio y preocupados por la situación, el organismo realizó este miércoles una reunión de urgencia a raíz del caso detectado recientemente, y declaró el brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) como una emergencia de salud pública internacional.

De esta manera, la nación declaró su décimo brote de Ébola en 40 años el 1° de agosto de 2018, que se centró en el noreste del territorio. Ahora que se superan las 1.500 muertes confirmadas, aquel brote del 2018 se convirtió en el más grande de ébola en la historia del país. También es la segunda epidemia de ébola más grande jamás registrada, después del brote en África Occidental entre 2014 y 2016.

Tras el caso de este lunes hay un grave punto de inflexión del brote de la enfermedad, ya que el riesgo de propagación es muy alto, tanto dentro como fuera de país, según aseguró el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus.

Médicos Sin Fronteras

Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) se propone un enfoque de prevención y vacunación. Joanne Liu, presidenta internacional de MSF, aseveró que “las señales son claras: la gente sigue muriendo en las comunidades, los trabajadores sanitarios continúan infectándose y la transmisión no se detiene. La epidemia no está bajo control y necesitamos un cambio de marcha, de velocidad: pero este cambio no debe realizarse a costa de las restricciones de movimiento ni del uso de medidas coercitivas sobre la población afectada. Las comunidades y los pacientes deben estar en el centro de la respuesta, deben ser participantes activos de la misma. MSF sufrió de primera mano lo difícil que es responder a esta epidemia. Necesitamos hacer balance de lo que funciona y de lo que no. En un contexto donde el seguimiento de contactos no es plenamente efectivo y no se llega a todas las personas afectadas, requerimos un enfoque de mayor envergadura para la prevención de la epidemia, lo que significa un mayor acceso a la vacunación de la población para reducir la transmisión”.

La guerra no perdona

Tedros Adhanom Gebreyesus también destacó sobre el tema que el avance del virus puede contenerse para siempre, pero solo si se mejoran los sistemas de salud y se aborda la inseguridad y la inestabilidad en el país.

Las áreas de las provincias de Ituri y Kivu del Norte afectadas por el ébola se caracterizan por una infraestructura deficiente, inestabilidad política y un conflicto en curso que involucra a decenas de grupos de milicias armadas y la desconfianza comunitaria de las autoridades nacionales hacia los forasteros.

“Desde enero se presentaron 198 ataques a centros de salud y han asesinado a 7 trabajadores humanitarios. Cada ataque nos retrasa para vacunar, cada ataque le da al ébola una oportunidad para multiplicarse”, asegura Tedros. El fin de semana pasado dos trabajadores sanitarios que hacían parte de la respuesta contra la enfermedad fueron asesinados a tiros dentro de sus propias casas.

Víctimas de la pobreza

El coordinador humanitario de la ONU, Mark Lowcock, dijo durante la reunión que, a pesar de que los donantes expresaron su confianza en el enfoque que se está adoptando para luchar contra el ébola, no hay fondos suficientes. “A menos que obtengamos más recursos financieros de inmediato, no será posible poner fin al brote. Cada retraso le da al virus la oportunidad de propagarse, lo que tiene consecuencias desastrosas. Necesitamos hacer todo lo posible ahora para evitar alcanzar la escala del brote que vimos en África Occidental hace cinco años, cuando se perdieron más de 10.000 vidas antes de que una respuesta de miles de millones de dólares redujera los casos a cero”, dijo el coordinador humanitario de la ONU.

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