Cuando el general Don José de San Martín realizó el Cruce de Los Andes fue una alternativa para contraatacar y sorprender a los españoles. Lo cierto es que desconocía las posibles rutas que podía utilizar para llegar a destino.
Por ello decidió enviar a José Antonio Álvarez Condarco, quien fue un militar argentino fabricante de pólvora y otros explosivos, cartógrafo, ayudante de campo y secretario privado del General. Antes de comenzar la travesía, San Martín le indicó que no debía realizar anotaciones, ya que si eran encontradas podía levantar sospechas. Por el contrario, advirtió a Condarco que debía recordar cada detalle del camino.
El libertador lo envió por el “Camino de los Patos” con una carta para el gobernador realista Casimiro Marcó del Pont. El mensaje era el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Sur y produjo un gran escándalo por el lado del español, que decidió quemar el acta.
Por fortuna, el gobernador perdonó la vida de Condarco y lo envió con un pasaporte falso por el camino más corto, “el paso de Uspallata”.  De esta forma, el liberador cumplió con su objetivo de conocer las características de ambos caminos.
Antes de que se retire Condarco, Del Pont le comunicó que “él firma con la mano blanca, no como San Martín que tiene la mano negra”. Esto se adjudica al color de piel que poseía San Martín, incluso los realistas lo llamaban Indio (“cholo de las misiones” en su lunfardo).
Lo más destacable de este hombre fue su coraje y valor para cruzar la Cordillera de Los Andes, arriesgando su vida tanto por las condiciones climáticas como por las decisiones políticas que podían ordenar su asesinato.
Por la prodigiosa memoria de José Antonio pudieron elaborar un mapa preciso de los caminos y lograr el resultado que ya todos conocemos.
Nota elaborada especialmente para .cero por Lucía Linardi.
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