Predicciones sobre el papa Francisco
PAPA FRANCISCO
Cuando Benedicto XVI anunció su renuncia, a principios de este año, los medios de comunicación e internet difundieron las supuestas profecías de San Malaquías, que indicaban que la próxima máxima autoridad de la Iglesia Católica sería la última antes del fin del mundo y este elegiría el nombre de “Pedro el Romano”. La designación de un Sumo Pontífice argentino que lidere “una Iglesia pobre y para los pobres” y tenga como misión renovar la fe católica, como Jorge Mario Bergoglio, fue predicha en la novela “La púrpura negra”, del español Luis Murillo, hace 5 años.
 LA PURPURA NEGRALa razón de que la edición impresa del tráiler de misterio “La púrpura negra” (2008), del español Luis Murillo esté agotada por ahora y solo pueda comprarse como e-book supera a la calidad del argumento y a las aptitudes literarias de su autor. Tiene que ver, principalmente, con las coincidencias entre el protagonista del libro, el papa Adriano VII, y el flamante papa Francisco. Aunque Murillo no haya aludido a ningún tipo de “revelación” para explicar los paralelismos entre su obra y la realidad, los detalla en su página web, en una nota titulada “Las sorprendentes premoniciones de La púrpura negra (2008) sobre el papa Francisco”.
¿Aceptación encubierta de su capacidad premonitoria o simple jugada marketinera? Lo único 100% comprobable son las coincidencias entre la ficción y la realidad, separadas por 7 años, cuando el también guionista de cine y periodista empezó a escribir su novela, situada en 2013, inspirada en una noticia que había leído en los ’80, en el diario español “El país”: un arzobispo argentino había renunciado a su condición eclesiástica porque amaba a una mujer.
La persona y el personaje son argentinos, de ascendencia italiana y tienen solo una hermana. Estudiaron en España y dieron clases en seminarios religiosos, son cardenales, fueron arzobispos de la ciudad de Buenos Aires y primados de la Iglesia Católica en Argentina y presidieron la Conferencia Episcopal Argentina. Ni Jorge Mario Bergoglio ni Jorge Darío Mendoza (Jorge Mario en el borrador de Murillo) eran considerados “favoritos” en el cónclave que elegiría al nuevo Sumo Pontífice. Las tendencias reales apuntaban a los cardenales Angelo Scola (Italia), Timothy Dolan (Estados Unidos) y Marc Ouellet (Canadá). La votación ¿imaginada? por el escritor español se divide entre un candidato del primer mundo, norteamericano, y uno del tercer mundo, hindú. Para Murillo, la elección de un argentino, en la realidad y en la ficción, fue “de compromiso”, para destrabar las disputas de poder.

Los zapatos de Francisco
Los zapatos de Francisco
En su condición de papa, Bergoglio decidió llamarse Francisco, por su devoción a los santos Francisco de Asís y Francisco Javier, cofundador de la orden a la que pertenece, los jesuitas; y Mendoza, Adriano VII. El autor de “La púrpura negra” aseguró que su protagonista iba a seleccionar Javier, pero que un familiar suyo, ávido lector de novelas de temática religiosa, le dijo que denominar así a la máxima autoridad de la Iglesia Católica sería “una blasfemia novelística». Además, recordó que en la conferencia de prensa posterior a su designación, el exarzobispo porteño contó que varios de los cardenales del cónclave le habían sugerido denominarse Adriano VII, en la Capilla Sixtina. “Si Jesucristo no tenía dónde reposar su cabeza, la Iglesia tampoco debería tener dónde reposar la suya”, fundamentó el Papa de Murillo antes de vender la riqueza eclesiástica. “Una Iglesia pobre y para los pobres.” Es el “lema” de Bergoglio: ni lujos ni privilegios.
El argumento de “La púrpura negra” destaca que Mendoza acepta el papado después de “muchas dudas” porque logra “ver la mano de Dios” en la definición del cónclave, con la misión de “renovar el catolicismo a la luz del Evangelio”. En el discurso pronunciado ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, el papa Francisco dijo: “Luchar contra la pobreza material y espiritual, edificar la paz y construir puentes son los puntos de referencia del camino al que quisiera invitar a participar a cada uno de los países que representan”. Consideró “fundamental” el rol de la religión en esta tarea. “No pueden construirse puentes entre los hombres olvidando a Dios. No pueden vivirse relaciones auténticas con Dios ignorando a los demás. Es importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones y los no creyentes”, expresó. Las decisiones de Adriano VII generan una revolución religiosa, social y política mundial, que desencadenan varias conspiraciones para matarlo.
Murillo inventó en su novela, a través de uno de sus personajes, el descubrimiento de una revelación de San Malaquías: “De terris extremis (de tierras lejanas, en latín)”. “El deber del cónclave era darle un obispo a Roma. Mis hermanos cardenales fueron a buscarlo casi al fin del mundo”, bromeó el sucesor de Benedicto XVI, el mismo día de su asunción, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
Las profecías falsamente adjudicadas a Malaquías
“En el monasterio de Clairvaux, en la Borgoña, sepultura de San Malaquías, obispo de Down y Connor, en Irlanda, que restauró allí la vida de la Iglesia, y que cuando se dirigía a Roma, en dicho monasterio y en presencia del abad San Bernardo, entregó su espíritu al Señor.” El Martirologio Romano, en el que figuran los santos reconocidos por la Iglesia Católica, resume así la vida y obra de Malaquías de Armagh (1094-1148), al que le atribuyen un listado premonitorio de los 112 papas a designar entre 1130 (Celestino II) y el fin del mundo. Cada uno de esos papas tiene asignado un lema breve en latín que alude a características de su persona o del contexto histórico de su elección como Sumo Pontífice. “De parvo homine” (de hombre pequeño, en latín), por ejemplo, predijo el papado de Pío III (1503). El lema correspondía a su apellido, Piccolomini (“piccolo” quiere decir “pequeño”; y “omini”, “hombres pequeños”; en italiano).
San Malaquías
San Malaquías
El sacerdote Luis Santamaría, integrante de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), dijo que esta lista fue publicada y adjudicada a San Malaquías por el historiador benedictino Arnoldo de Wyon casi 450 años después de la muerte del irlandés, en el reportaje brindado al sitio web católico “Aleteia”. Afirmó que hay “varias razones de peso” para “rechazar” la autoría, principalmente que “no hay texto anterior alguno ni manuscrito original” y que el principal biógrafo del obispo Malaquías, San Bernardo de Claraval, no la mencionó entre “las predicciones y los milagros” del irlandés. “La Iglesia Católica nunca aceptó el listado de papas atribuido falsamente a Malaquías”, sentenció, y agregó: “Arnoldo pudo haber encontrado este texto y haberlo aceptado sin criticarlo, o pudo haberlo compuesto él mismo”. Santamaría también mencionó que el apologista católico Jimmy Akin, de “Catholic Answers”, determinó que el listado tiene un 95% de aciertos en los papas anteriores a 1590, y un 8% en los posteriores. “Es probable que (la lista «profética» de papas) haya sido compuesta en esa fecha”, sugirió el miembro de la RIES.
Akin deberá sumar un desacierto a su análisis. El 112º Sumo Pontífice, el sucesor de Benedicto XVI, tenía que responder al lema “Petrus romanus” (Pedro el Romano, en latín), y al texto complementario: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana, reinará Pedro el Romano, que alimentará a su grey (congregación de los fieles cristianos bajo sus pastores legítimos) en medio de muchas tribulaciones; después de esto, la ciudad de las siete colinas (de Roma) será destruida, y el juez temido juzgará a su pueblo. El fin”. Santamaría concluyó: “Sólo Dios sabe el día y la hora del fin, y por eso, la vida en la Tierra está marcada por la virtud de la esperanza”.
Los Papas según Nostradamus y Parravicini
La profecía de Solari Parravicini
La profecía de Solari Parravicini.
Michel de Nostradamus (1503-1566), un médico y consultor astrológico francés considerado como “el mayor profetizador de todos los tiempos”; y Benjamín Solari Parravicini (1898-1974), un pintor y escultor argentino conocido fundamentalmente por sus dibujos premonitorios; habrían presagiado el papado actual. El condicional no es caprichoso. Las premoniciones de ambos son crípticas, necesitan de intérpretes, que no siempre coinciden en sus conclusiones.
Nostradamus predijo la llegada de “un Papa negro”. La orden de los jesuitas, que Bergoglio integra, usa sotanas negras, y por eso, su superior es denominado “Papa negro”. Varios vaticinios de Parravicini apuntan a la Iglesia Católica. “Argentina mostrará luego de la prueba al hombre nuevo, y el nuevo hombre ¡enseñará!”, presagió en 1972. “El papado tendrá nuevas normas. Lo malo de ayer dejará de serlo. La misa será protestante sin serlo. Los protestantes serán católicos sin serlo. El Papa se alejará del Vaticano y llegará a América, en tanto la humanidad caerá”, escribió en un dibujo que tiene la cabeza de un Papa. “Luchar contra la pobreza material y espiritual, edificar la paz y construir puentes (que unan a las personas y las distintas religiones)” son los objetivos del papa Francisco, planteados ante los diplomáticos que estaban acreditados en el Vaticano con motivo del cónclave.
Nostradamus
Nostradamus
La primera premonición de Nostradamus tuvo que ver, justamente, con un papa. En la ciudad de Ancona, durante 1548, Nostradamus se arrodilló delante de uno de los varios monjes franciscanos con los que se había cruzado. “Debo inclinarme y doblar la rodilla ante Su Santidad”, les dijo el francés a los sorprendidos religiosos. Ninguno le dio la debida atención a sus palabras. Casi 40 años después, el monje Felice Peretti, al que “el mayor profetizador de todos los tiempos” había señalado como “Su Santidad”, fue designado Papa, con el nombre de Sixto V. Los vaticinios apuntados por Nostradamus en “Centurias”, que contemplan personajes y acontecimientos determinantes en la historia universal, los hizo del Viernes Santo de 1554 al día en que murió en 1566. “(Formulo los presagios) mediante oscuras observaciones astrológicas, juntando miles de datos, y por gracia divina. Algunos hechos me fueron revelados por la voz y la mirada interior que gobiernan muchos de mis actos.” También decía que contaba con “una segunda visión”.
La profecía “falsamente” atribuida a San Malaquías, según calificó el sacerdote Santamaría, no se cumplió. Las similitudes entre el protagonista de “La púrpura negra” y el papa Francisco son escalofriantes si se piensa en la posibilidad de que en la realidad, como en la ficción, la actividad pastoral sea revolucionaria y desencadene una serie de conspiraciones para asesinar al que fuera arzobispo porteño.
Nota elaborada especialmente para .cero por Jimena López.

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