En el marco de la Competencia Argentina del 22° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), se presentó el documental que a nadie le había interesado hacer, sobre la figura que parecía que a nadie le interesaba estudiar. Pero Julián Troksberg lo hizo y despertó aquello que estaba en una sombra fantasmal. «Una casa sin cortinas» se titula la película que indaga en la vida de María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabelita.

María Estela Martínez de Perón fue vicepresidente de Argentina en el último mandato de Juan Domingo Perón. Tras enviudar el 1° de julio de 1974, asumió la presidencia que culminaría con su derrocamiento para darle lugar al último Golpe de Estado Cívico-Militar en la historia de nuestro país, el 24 de marzo de 1976. Pero, ¿y antes?

Este documental trata de ir más hacia atrás a través de los testimonios de personas cercanas y de actores políticos de la época, también de figuras que tuvieron contacto directo circunstancial o que la estudiaron con un poco más de distancia.

«Isabel es un episodio negro en el peronismo»

Dice Nilda Garré, y agrega que es una figura ausente en la historia del movimiento. Queda un poco en evidencia la dificultad de resolver los enigmas de la época, por la forma en la que se contaminan los relatos por momentos y sin la posibilidad de contar con la voz de la propia protagonista, todo queda sujeto a la transmisión oral de quienes la reniegan. Haydée Padilla, Carlos Ruckauf, Marcia Schvartz, Enrique Savio, Juan Manuel Abal Medina, Octavio Aceves, María Eva Gatica, Dante Gullo, su asistente de aquel entonces María Keuchakian y el vidente y amigo personal Octavio Aceves son solo algunos de las varias decenas de entrevistados y entrevistadas. También hay mucho material de archivo. Y entre todo lo que se dice y lo poco que verdaderamente se sabe, Troksberg intenta armar un rompecabezas que de cuenta de qué sucedía puertas adentro de su gobierno, de su vínculo con López Rega e, incluso, de su vínculo con Perón.

No se sabe ni en qué habitación dormía en el chalet de Puerta de Hierro, ni qué clase de bailarina era, ni cuándo ni cómo conoció a su esposo. Tampoco si tuvo otras parejas posteriores, desde lo más íntimo y personal hasta lo más importante de su parte política fue devenido en misterio producto de la acción sistemática de borronear una historia propia que resulta vergonzante. Incluso cuesta encontrar rigurosidad en aquello que se le respeta, como su tiempo de prisión durante la última dictadura.

«Una casa sin cortinas» es un gran documental a pesar de su forma algo deslucida. Uno de los entrevistados recuerda a Evita y hace mención a que Isabel era «como cuando los padres se divorcian y conocés a la nueva mujer de tu papá», y esta frase que se dice al pasar casi como un chiste, es evocadora del gesto hostil con el que la historia argentina miró y mira a esta mujer, y a esa oscuridad que guarda aunque nadie sepa a ciencia cierta por qué y cómo.