¿Se puede escuchar todo? Sonidos, acordes, melodías, voces, ritmos. ¿Alguna vez pensamos en la finitud de la música o en lo infinito que puede llegar a ser? Cómo manejar la sed de creatividad, en un mundo que tiende a encasillar. Cómo alcanzar la libertad de estar vivo, cuando los versos fluyen, o en la espera.

Son preguntas que me surgen después de haber escuchado “La sed”, uno de los cortes de difusión de «Las flores y los frutos», último trabajo de Ivo Ferrer.

Este es un compilado de siete temas que nos hace viajar por distintos lugares. Fugas y misterios, que nos sumergen en un espiral infinito de posibilidades, ritmos afroamericanos, con una voz y coros sin más pretensiones que mezclarse con la música y convertirse en un instrumento más.

“Siento que me gustan músicas muy diversas, me gusta escucharlas y tocarlas. Yo tengo formación más bien desde el ritmo, el disco no tiene un gran desarrollo armónico, en general juegan más el ritmo y las voces, que son bastante desprejuiciadas”, nos contaba Ivo Ferrer, y eso lo podemos advertir con mayor impresión en uno de los temas, “A Mis Pies”.

También lo electrónico esta presente, con un sintetizador de percusión digital que sirve de base en varios temas. Este último disco “Las flores y los frutos” presenta siete temas, de los cuales Ivo es el compositor.

Cómo fue la elección, y si elegir esos siete temas, tiene que ver con el concepto del disco

«El siete es medio un número mágico, eso dicen, apelando un poco a la magia, y también es un grupo de canciones que se fue conformando muy naturalmente, como si muchas cosas no fueran pensadas», respondió Ferrer.

De familia conectada con lo artístico musical, Ivo no parece ser influenciado por su entorno, más bien parece ser un artista que explora todo el tiempo, abierto a lo que la sed de creatividad le va marcando.

“Las flores y los frutos”, el último trabajo de Ivo Ferrer, es para escucharlo sin prejuicios y dejarse llevar por los sonidos y las voces, que nos devuelven diapositivas prácticamente de todo el mundo.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Sergio Ceneri.

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