«Madres paralelas»: MAMÁ (madres, abuelas, memoria, Almodóvar)

«Madres Paralelas» es la anteúltima película dramática estrenada por el director Pedro Almodovar. La misma está protagonizada por Penélope Cruz y Milena Smit, que interpretan a dos madres solteras que comparten la habitación en el día del parto. Ambas crean un vínculo especial, ya que, a pesar de los grandes diferenciales en sus vidas, esta experiencia las une de una forma extraordinaria.

Dentro de las primeras escenas, el director presenta a Janis, una fotógrafa de moda que está buscando encontrar los restos de su abuelo, y otras víctimas de la dictadura franquista, en un diálogo entre ella y un arqueólogo, presentan de una forma bastante didáctica la situación política en la que se encuentra España en ese momento con respecto a la memoria histórica.

Luego conocemos a Ana, una madre adolescente que, más allá de contar con la presencia de su progenitora, no es más que eso: apenas una compañía.

Las obsesiones de Pedro

Si bien hay dos ejes principales en el largometraje, la maternidad y la memoria, el director no deja de tocar otros temas que atraviesan a la sociedad española hoy en día. Cuando Ana y Janis van a visitar la tumba de Anita, la joven madre cuenta la razón por la que desconoce quién es el padre de la niña, habla sobre el machismo de la sociedad y el amarillismo de los medios, como con la excusa de cuidar a la víctima, en realidad se protegen violadores.

Ya en su relación de pareja, el personaje de Janis menciona superficialmente que su madre murió de una sobredosis, y que por eso fue criada por su abuela. Esta fue la realidad de muchísimos hijos e hijas, víctimas de la epidemia de heroína que hubo en España en la década del 80. Las nuevas generaciones ya no son conscientes de esas problemáticas, y parece que no se hizo mucho por recordar esa epidemia, pero sí quedó reflejada en el cine “quinqui”, como lo llaman los españoles. Ana es la representación de los problemas actuales, mientras que Janis es la imagen de los problemas del país que muchos quieren olvidar.

¿Demasiado educativa?

La película tuvo recepciones variadas, muchas personas se sintieron identificadas y valoraron que un director tan importante pueda abordar este tipo de tópicos, mientras otras lo acusaron de ser demasiado explicativo o pedagógico. Y si bien, yo coincido en que es un tanto didáctica, creo que eso no le quita mérito al relato. Lamentablemente cada vez en más partes del mundo se está queriendo olvidar o reescribir las etapas oscuras de la historia, y se ve representado en el papel de Ana, que al ser mucho más joven y venir de una familia poco empática, que tal vez no sufrió a Franco, quieren “dejar enterrado el pasado para seguir pensando en el futuro”, cuando en realidad eso significa ignorar a las víctimas y a sus familias.

Tampoco podemos obviar el contexto, no todas las dictaduras terminaron de la misma manera, ni en todos los países se juzgaron a sus genocidas, ni todos pudieron interpretar de forma artística los conflictos que las dictaduras dejaron.

Si hacemos un paralelismo con Argentina, vemos el rol clave de las abuelas, como pasan la antorcha de la memoria a las futuras generaciones, manteniendo viva la historia y la lucha colectiva por tantos años. La composición de uno de los planos finales, en el que los familiares se acercan a la excavación con fotografías de sus familiares asesinados en alto, como argentina, no puedo evitar ver en ese plano las marchas por la memoria, la verdad y la justicia, donde madres y abuela marchan con fotografías de sus hijos y nietos desaparecidos.

Discursos de odio si, pezones no

Pedro no solo logró aportar a la memoria y educar con esta película, también ganó una batalla en redes sociales. El primer póster que anunció la película, realizado por Javier Jaén, era un juego visual entre un pezón lactante, que enmarcado con un rojo pleno, resignificaba la imagen en un ojo llorando. Cuando Almodóvar postea esta imagen, Instagram la da de baja automáticamente, por ser “contenido explícito o pornográfico”. A los pocos días tanto Facebook como Instagram se disculparon con el director y el diseñador, permitiendo que vuelvan a publicar el poster alegando que, en caso de expresiones artísticas, si permiten publicar imágenes de desnudez.