Ante un creciente aumento de los decesos a nivel regional por COVID-19, diversos institutos de investigación, universidades y grupos científicos en Latinoamérica encaran probablemente la carrera más importante de sus vidas: conseguir una vacuna que logre detener un virus letal. Instituciones como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y sus aliados en investigación de todo el país trabajan de manera interdisciplinar y en red.

Sin embargo, mientras sus esfuerzos se centran en ensayos clínicos, toma de muestras y demás procedimientos de rigor científico, la comunicación de su trabajo es relegada al periodismo y los medios masivos de comunicación. En un momento en el que las fake news y las noticias falsas son la portada de las redes sociales y las publicaciones más compartidas entre amigos y colegas, le preguntamos a un biotecnólogo especialista en nanotecnología aplicada en la salud la importancia de la comunicación, la exploración de vacunas y la responsabilidad de la ciencia en la comunicación de procesos y proyectos.

El especialista Jorge Montanari, biotecnólogo e investigador del CONICET, nos cuenta en Latidoamérica cómo cada uno desde su disciplina aporta a las investigaciones en las que trabaja el organismo y cómo percibe su trabajo en el contexto actual.

Actualmente, y según la misma institución, el CONICET tiene más de 10 mil investigadores, más de 11 mil becarios de doctorado y pos doctorado, más de 2.600 técnicos y miembros de la Carrera de Personal de Apoyo a la investigación y aproximadamente 1.500 administrativos. Trabajan distribuidos a lo largo del país -desde la Antártida hasta la Puna y desde la Cordillera de los Andes hasta el Mar Argentino- en sus 15 Centros Científicos Tecnológicos (CCT), 11 Centros de Investigaciones y Transferencia (CIT), un Centro de Investigación Multidisciplinario y más de 280 Institutos y Centros exclusivos del CONICET y de doble y triple dependencia con universidades nacionales y otras instituciones.

Apoyar la ciencia es apostar a un conocimiento que surge a partir de una idea. Y que esa idea sea aplicable en el tiempo para dar solución a un problema, como es el caso de la pandemia, asegura el investigador. Para él, la investigación genera conocimiento que debemos valorar y seguir apoyando. «El CONICET es un grupo de científicos repartidos en todo el país trabajando en todas las ramas del conocimiento científico. Es una institución descentralizada presente en institutos y universidades que hacen investigación científica y tecnológica», afirma Jorge.

«La ciencia y nosotros los investigadores debemos hacernos cargo de la responsabilidad del rol de difundir y democratizar el conocimiento. Entendemos que a veces relegamos ese rol pero asumimos la importancia de la ciencia en la sociedad», dice Jorge a propósito de cómo se maneja mal la información científica en medios masivos. «Los investigadores dedicamos nuestra vida a esto, llegamos primeros al conocimiento. Pero entendemos que estamos dentro de una sociedad. Nos hace falta hacer que la gente sepa cómo funciona la ciencia», explica el investigador.

«En momentos críticos en donde debería manejarse con mucho cuidado la información, teniendo periodistas especializados en ciencia muy bien preparados, muchas veces los medios terminan poniendo a hablar o explicar sobre el virus a un periodista de deportes o espectáculos que no tienen la menor idea, que no consultan con expertos o malinterpretan la información y dicen cosas muy irresponsables. A veces sin intención, otras con intención. De cualquier forma, el gesto es devastador porque trae confusión, existiendo la posibilidad de armar bien esa cadena con gente que está especializada desde la comunicación, qué saben comunicar. Pueden consultar con un científico y en equipo elaborar una bajada de nota para poder darlo a conocer a los medios masivos», asegura Montanari.

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