La mano se levanta y en el aire dibuja un gesto con los dedos índice y pulgar. Un mozo mira y asiente. En minutos el pocillo se hace presente en la mesa de un café porteño.
cafeQuizás esta costumbre es la que inspiró a crear la iniciativa que presentó el Ministerio de Cultura de la Ciudad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con la propuesta de declarar al hábito cultural de tomar café en Buenos Aires como Patrimonio de la Humanidad.
La UNESCO busca con estas distinciones destacar costumbres culturales de una comunidad que se transmiten de generación en generación. Los patrimonios pueden ser tangibles como museos o parques nacionales o intangibles como rituales festivos y costumbres. La idea es lograr el compromiso de cada región a preservar dicho patrimonio.
La Argentina ya tuvo su distinción en 2009 cuando el tango fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Habrá que esperar hasta noviembre para conocer las nuevas distinciones. Mientras tanto… ¡un cortado por favor!