En mi profesión, como consultora psicológica, pasé y encontré diferentes abordajes de terapias de la mano de diferentes escuelas, elegí y elijo la Terapia Sistémica. Y en mis capacitaciones encontré la práctica de un método muy ligado a lo sistémico. Cuando digo sistémico digo Familia. Sistema Familiar. Así aprendí a aplicar las Constelaciones Familiares.

De este método quiero hablar y contar cuál es la técnica a aplicar. Es una técnica o un método creado por Bert Hellinger que se basa en el análisis multigeneracional para acercarnos a los problemas derivando en la terapia sistémica. Su objetivo es liberar a las personas de sus tensiones. Estas tensiones suelen venir de generaciones pasadas y tienen sus raíces en acontecimientos de la historia familiar. Ejemplos: violencia familiar o doméstica, guerras, fallecimiento prematuro de padres o de hijos, abortos, separaciones, violaciones y otros.

Todo ello puede manifestarse en las presentes generaciones como depresiones, psicosis, miedos, migrañas, cansancio crónico o problemas en las relaciones.

Hablamos de constelaciones porque en un sistema vincular, donde cada integrante tiene su lugar y sus movimientos o actos inciden en el resto, muchas veces sufrimos dificultades en las relaciones personales o en el ámbito laboral, que se manifiestan en problemas emocionales, mentales y/o físicos. En líneas generales, buscamos las causas en el ambiente que actuamos, no comprendemos por qué a pesar de nuestros esfuerzos no logramos un cambio positivo. Pero muchos comportamientos no son explicables por la situación actual de una persona sino que se remontan a distintos sucesos en la familia de origen o vivencias de sus padres y los antepasados más lejanos, aun cuando estén muertos.

Esta pertenencia nos vincula con profundos lazos de amor y lealtad y es una fuerza que nos puede llevar a repetir destinos trágicos, de una manera totalmente inconsciente.

Dos modalidades: la individual y la grupal

En el desarrollo de una constelación ponemos una escena en ambas modalidades. En la individual, el sistema familiar estará representado por vincores (vin=vínculo, cores= corazón) que son muñecos representativos de la familia, la interna y la extensa, como así también de todas las otras personas que son parte de la vida del consultante, quien guiará a los vincores.

En la Constelación Grupal, los actores de la escena son personas, elegidas al azar por el propio consultante sin tener vínculo familiar.

Así, donde hay una perturbación el representante va a manifestar sentimientos, emociones y actitudes que van a evidenciar los vínculos ocultos, los secretos, las normas y sus incumplimientos que regulan nuestro sistema familiar.

A mediados del año 1996 el fundador de esta técnica, Bert Hellinger, a lo largo de su trayectoria trató de estudiar a familias durante más de 50 años y observó que muchos de nosotros utilizamos inconscientemente patrones familiares destructivos que nos conducen hacia la ansiedad, la depresión, la ira, la culpa, la soledad, el alcoholismo, las drogas e, incluso, la enfermedad como una forma de pertenencia a nuestra familia.

Por ejemplo, puede darse el caso donde un niño unido por un amor profundo a menudo sacrifica sus propios intereses en un vano intento de aliviar el sufrimiento de un padre y/u otro miembro de la familia, viviendo un rol, un lugar que no le corresponde vivir. Entonces, las constelaciones familiares nos permiten romper estos patrones para que podamos vivir de una forma más consciente, sana, feliz y sobre todo plena de resultados verdaderos para hacer un cambio de vida.

El propósito de la constelación familiar es descubrir las dinámicas, especialmente las ocultas, las que impulsan la consulta dentro de una familia y sus relaciones de una manera experimental.

Este es un método suave y sensible que permite revelar las energías de las relaciones por medio de los representantes para que pueda conducir a una solución, esto implica que se permite a cada miembro del sistema encontrar su lugar en el grupo mediante una conexión sana y respetuosa entre sí.

En general, todos los participantes de una constelación tienen la intención, inconscientemente, de ponerse en contacto con sus sentimientos o, dicho de otra forma, de desconectar su ego y ponerse en contacto con su corazón (alma), lo etéreo, el punto psíquico de anclaje de experiencias a través de muchas vidas terrenales.

Este proceso de transformación de una conciencia basada en el egocentrismo a una conciencia del corazón (alma), es según creo, la llave de la felicidad.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Silvia Sproviero.