Los arrecifes de coral no son plantas ni rocas, son animales coloniales, de los cuales depende hasta el 25% de las especies marinas, incluyendo las tortugas. 2018 fue el Año Internacional de los Arrecifes de Coral y este 2019 es para pensar en las posibilidades de salvar a estas especies que continúan amenazadas con extinguirse para mediados de siglo. El uso de nuevas tecnologías podrá generar nuevas formas de preservación del medio ambiente mediante la investigación.

“Los arrecifes de coral están siendo hervidos vivos”, afirma Gabriel Grimsditch de la división de ecosistemas marinos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Grimsditch se refiere a que el aumento de las temperaturas del océano, una consecuencia del calentamiento global y de las actividades humanas tales como la emisión de gases de efecto invernadero, está literalmente matando los arrecifes de coral.

Ciencia para preservar

Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) diseñaron un robot submarino para generar mapas topológicos de la zona arrecifal del Caribe mexicano y, con ello, contribuir a su estudio y recuperación, luego de la llegada de enormes volúmenes de sargazo a sus costas, a mediados de 2018. Este tipo de algas invadió las costas de México y alertó sobre un posible desequilibrio en el océano.

Este robot es capaz de moverse en el ambiente marino de una manera poco invasiva, a diferencia de otros de usos similares, debido a que la tecnología que emplean se basa solo en visión computacional para desenvolverse en el mar. Es decir, no usan sonares, infrarrojos o láser para estimar su ubicación ni tampoco genera demasiado ruido, a fin de evitar alterar el ecosistema,
así lo indicó Luz Abril Torres Méndez, titular de la investigación.

Nuevos hallazgos en las costas mexicanas

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), investigadores de la Universidad Veracruzana (UV), del Instituto Tecnológico de Boca del Río, y pescadores del Golfo de México, localizaron la semana pasada siete estructuras arrecifales sumergidas entre Tamiahua y el río Tecolutla, y entre Antón Lizardo y la desembocadura del río Papaloapan.

Del hallazgo, el arrecife Piedras Altas, localizado en la desembocadura del río Tecolutla, representa el arrecife de mayor superficie con 388 hectáreas. Asimismo el coralino Corazones, ubicado frente a la laguna de Tamiahua, con una longitud cercana a los cinco kilómetros por 700 metros de ancho, lo ubica como el más largo y septentrional reportado a la fecha.

Esta noticia alegra a la comunidad científica y agrega un reto más al robot creado por Cinvestav. Desde la comunidad científica informan que, por ahora, el robot submarino del Cinvestav Unidad Saltillo se sumergió en las aguas del Caribe, en la zona Mahahual, a dos horas de la ciudad de Chetumal, Quintana Roo, donde realizó la mayor parte de sus pruebas en la exploración y construcción de mapas topológicos, por lo que el siguiente paso es apoyar en el monitoreo de la conservación y restauración de los arrecifes de las costas mexicanas.

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