«Traslados»: «El archivo también es protagonista»

Este mes de marzo, Amazon Prime Video subió a su plataforma «Traslados», documental de Nicolás Gil Lavedra sobre el plan sistemático de exterminio de la última dictadura cívico militar, que implicaba arrojar detenidos sobre el Río de la Plata, los denominados «Vuelos de la Muerte».

Precisamente, estos «traslados» eran un eufemismo para llevar adelante este proceso criminal que encabezó el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla. A pocos días de publicarse en Prime, «Traslados» se metió entre las producciones más vistas a nivel regional, y logró ubicarse en el primer lugar en toda Latinoamérica.

El documental comienza con la escalofriante noticia de la aparición de docenas de cuerpos mutilados en las costas uruguayas y argentinas hacia fines de la década del 70, que marca el tono de la película como un policial, un film de investigación (por parte de Eduardo Anguita y Daniel Cecchini), que posteriormente abarca la desaparición de Azucena Villaflor y la infiltración de «Gustavo Niño», quien en verdad era el genocida Alfredo Astiz. «Lo hablábamos mucho, queríamos que llegue a una nueva audiencia. En edición, cuando se armaba la película y con todo ese contexto histórico, la película lo pedía. Soy respetuoso con el material. Hubo algo de eso que surgió en los mismos armados», relató el director en charla con Cinefilia. «Era importante para mí que se entienda, sin caer en lo didáctico».

Por su parte, el guionista Gustavo Gersberg contó en la misma conversación que «lo íbamos coordinando y todo el tiempo era solo ‘vuelos’, contexto para eso, porque si no era imposible de abarcar. Son 50 años de historia. Había mucho laburo de tomar decisiones» y, «desde las primeras entrevistas, se nos empieza a construir un policial».

Precisamente, «Traslados» cuenta con testimonios acerca del acontecimiento en playas de Santa Teresita y otros puntos de la Costa Atlántica, además de figuras emblemáticas como Adolfo Pérez Esquivel, Estela de Carlotto, Nora Cortiñas, Adolfo Scilingo, Miriam Lewin y Cecilia De Vincenti (hija de Azucena Villaflor), entre tantos otros nombres. Asimismo, «nos parecía importante que el archivo también sea un protagonista. Que el archivo nos cuenta, que se hable a sí mismo, contestándose unos a otros a través del archivo», comentó Gil Lavedra, y «también ver a las víctimas como una Madre en el mismo lugar de lucha». «Hubo mucha gente que nos dio su archivo privado, fotógrafos que se armaron paquetes, tuvimos mucha suerte».

Finalmente, el documental -que incluye relatos sobre torturas y dinámicas dentro de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA)- repasa con logrado detalle el proceso de investigación y seguimiento de conscriptos que fueron testigos de este plan de exterminio, además de arrepentidos, pilotos y los aviones que realizaron estos «Vuelos de la Muerte» que fueron parte del plan represivo del Estado que deja como saldo una herida abierta que, después de 50 años, permanece sin respuestas: ¿dónde están los 30.000 desaparecidos?