A partir del martes a las 00 horas volvieron a funcionar los micros de larga distancia en la Terminal de Ómnibus de Retiro, las ventanillas de expendio de pasajes reabrieron la atención al público y más de cien mil usuarios que se encontraron varados durante casi cinco días de hacinamiento y angustia comenzaron a regresar paulatinamente a sus destinos.

Durante las 106 horas que duró el paro los intentos de negociación fueron reiterados. Hubieron muchas idas y vueltas y fueron varios los involucrados en la gestión. Para comprender qué fue lo que ocurrió, en esta nota te comento quiénes son y qué exige o afirma cada uno, porque no debemos olvidar que, en medio de todas estas fluctuaciones, están los usuarios quienes, sin estar relacionados en forma directa con el conflicto, fueron los mayores perjudicados.

Roberto Fernandez

Roberto Fernandez

Todo comenzó el 1° de mayo cuando Roberto Fernández, titular del sindicato Unión Tranviarios Automotor (UTA) y secretario de actas de la CGT oficialista, anunció que al día siguiente, a partir de las 14 horas, iniciarían un paro general en el servicio de larga distancia del autotransporte de pasajeros que, en caso de no existir acuerdo, podría extenderse hasta el fin de semana. Tal como lo manifestó Fernández, sería ante la negativa de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi) de otorgarles un 23% de aumento salarial en las paritarias acordadas desde el 1° de enero de 2013.

Carlos TomadaEl jueves 2 por la mañana, el ministro de trabajo Carlos Tomada convocó a los representantes de la UTA a una reunión para evitar llegar al paro que comenzaría a regir pocas horas más tarde, pero dado que continuaba el desacuerdo con la Celadi, este era inevitable: a las 14 comenzó el deambular de los pasajeros por la estación de Retiro sin saber cuando saldría su micro. 22.000 choferes se adhirieron al cese de actividades en todo el país y los intentos de negociación, tanto con la UTA como con la Celadi continuaron sucediéndose, pero sin llegar a buen puerto.

El gremio continuaba exigiendo un aumento salarial del 23%, similar al otorgado para los choferes de micros de corta y media distancia, y los empresarios se quejaban de no poder afrontar ese incremento, dado que desde enero de 2012 no cuentan con el subsidio estatal, beneficio que todavía se aplica en las líneas urbanas de transporte y en Aerolíneas Argentinas, por lo cual la línea aérea puede ofrecer tarifas más económicas que las de los ómnibus. Según Marco Calegari, vocero de prensa de la UTA, las patronales continuaban negándose a un acuerdo salarial y amenazaron con 5.000 despidos por costos laborales y precarizar el servicio.

Florencio RandazzoDurante el segundo día de paro -viernes 3 de mayo-, Fernández realizó duras críticas respecto al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo: “Nosotros no queríamos llegar a esta situación, pero llegamos porque el ministro de Transporte no nos atiende […]; Tomada, ¿qué puede solucionarnos a nosotros? La situación pasa por la Secretaría de Transporte”. Mientras, la Celadi y la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta) argumentaban que el sector atraviesa una crisis profunda, que no pueden competir con el resto del transporte público fuertemente subsidiado por el Estado, ni afrontar aumentos salariales. Según los empresarios, el aumento implicaría unos 165 millones de pesos adicionales que “no hay de dónde sacar”.

Por la tarde, los ministros Randazzo y Tomada se reunieron en Casa de Gobierno con Mario Verdaguer, titular de la Celadi, pero sin llegar a un acuerdo. Gustavo Gaona, vocero de la cámara, dijo que “no hubo propuesta puntual que explique cómo vamos a pagar los aumentos de sueldo; está la intención de crear mesas de trabajo para llevar soluciones al sector, pero hace más de un año que se propuso lo mismo y no funciona”. Sin embargo, en un comunicado del gobierno nacional se manifiesta que los empresarios se retiraron de la reunión con el compromiso de evaluar las propuestas presentadas y procurar la forma de ofrecer respuestas al reclamo de aumento salarial de los trabajadores.

Parece un “teléfono descompuesto”, ¿no? “Yo” te digo lo que preciso, “vos” me decís que no podés, pero “él” me dice que “vos” lo vas a pensar… mientras, continuaba el “tire y afloje” entre los trabajadores, los empresarios y el gobierno, pero los pasajeros seguían varados en la terminal de Retiro, sin saber cuánto tiempo más duraría el conflicto.

paro-retiroLlegado el sábado 4 de mayo, el paro seguía y ya eran 3.200 los viajes suspendidos en todo el país. Las protestas de pasajeros continuaban e incluso, por la tarde, cortaron la avenida Ramón Castillo porque nadie les daba una explicación de lo que estaba ocurriendo, las ventanillas permanecían cerradas y en las que había personal, por precaución, dejaban las luces apagadas. Sin acuerdo posible a la vista, a pesar de reiterados intentos de negociación,   Fernández aseguró: “El paro sigue hasta que nos garanticen los aumentos” y “no va a haber despidos”.

Durante la tarde del sábado 4, dos resoluciones conjuntas de los Ministerios de Trabajo y de Transporte autorizaron el incremento salarial del 23% para la UTA y a las empresas a realizar un ajuste de costos para afrontar el incremento de haberes de los trabajadores, por lo cual, el ministro Randazzo instó a que se levante el paro o, de lo contrario, las empresas y la UTA serían sancionadas, “ya que la resolución conjunta satisface las demandas salariales de los trabajadores; no tienen más motivo para hacer paro, de no hacerlo estaremos frente a un lock-out patronal”.

Las resoluciones a las que se refería el ministro son la 502/13 de Trabajo y la 264/13 de Transporte, y con su expresión “lock-out patronal”, se refería a que intuye que el paro general fue producto de un acuerdo entre trabajadores y empresarios para hacer que el gobierno vuelva a otorgar subsidios a las compañías de transporte de larga distancia. Respecto a esto, agregó: “no habrá subsidios para las empresas de larga distancia, es una decisión de la Presidenta de la República”.

celadiLa Celadi cuestiono la medida, dado que “a pesar de haber demostrado fehacientemente la crítica situación estructural del sector por tercer año consecutivo, el Ministerio de Trabajo intenta resolver el conflicto obligándonos al pago compulsivo de incrementos salariales”. Por lo cual, rechazó lo resuelto por el gobierno y la UTA volvió a ratificar el paro.

El ministro Randazzo retrucó que las resoluciones acordadas en conjunto por las secretarías de Transporte y la de Trabajo autoriza un incremento salarial del 23% para la UTA y un “ajuste de costos” para que las empresas puedan afrontar los incrementos en los sueldos, también advirtió que en caso de que no reinicien sus actividades aplicaría “multas económicas o hasta el quite de licencia” a las empresas que no retomen los servicios.

Mientras tanto, Fernández cuestionó tanto al Gobierno como a las patronales: “A mí el empresario me tiene que dar una solución, pero si el Gobierno se metió en esto, que cite a las tres partes a discutir”. Respecto a las resoluciones firmadas por Trabajo y Transporte, dijo que: “así no se puede gobernar […], las resoluciones son acuerdos y no nos citaron a nosotros”.

El domingo 5 continuaba el paro y la solución todavía parecía lejana. Tal como lo había advertido Randazzo el día anterior, las empresas de transporte fueron sancionadas: desde la Gerencia de Fiscalización de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), se informó que se libraron 228 actas de infracción para multar a 130 empresas que no cumplieron con sus servicios ni atendieron a los usuarios, dado que sus boleterías permanecieron cerradas.

ESTACIONLlegó el lunes y el malestar se incrementaba entre el desacuerdo de las partes involucradas y los pasajeros que seguían sin poder llegar a destino. Tanto el gremio como la cámara empresaria manifestaron que no habían sido convocados por el gobierno para realizar un acuerdo entre partes cuando autorizaron el aumento de salarios para los choferes de transporte de larga distancia y el ajuste de costos para las empresas.

Al transitar el quinto día de paro, Fernández señaló: “no estamos en contra del Gobierno, pero al sector empresario lo voy a defender porque me da trabajo. El aumento está bien siempre y cuando los demás lo acepten, porque si no el sector empresario lo va a recurrir al día siguiente. No discuto la resolución, pero tiene que estar compartida: si las empresas dicen que no pueden pagar, creemos que no pueden pagar”.

Para el ministro Tomada “está claro que la UTA está de acuerdo con el sector empresario y que existe una presión patronal y sindical para volver al sistema de subsidios. Esta situación permite que los empresarios se escuden en el paro, no otorguen el incremento de salarios y puedan presionar al Gobierno para que vuelvan los subsidios”. Por su parte, Randazzo se manifestó en concordancia con el pensamiento del ministro de Trabajo: “no quiero pensar que hay una complicidad entre los empresarios y algunos dirigentes sindicales para que vuelva el sistema de subsidios, pero si el paro sigue, hay complicidad. Lo que reclamaba el gremio ya fue otorgado”.

Cuando parecía que nada podía hacerse, durante la mañana del lunes 6 de mayo, el gobierno volvió a convocar al sindicato y a las cámaras empresariales para mantener una nueva reunión conciliatoria entre partes, “la última reunión”, según Tomada. Sin embargo, tampoco se llegó a un acuerdo y el paro continuó.

Foto: DyN

Foto: DyN

Mientras tanto, hartos de esperar a que se reestableciera el servicio de transponte de larga distancia, los usuarios volvieron a cortar Retiro y, esta vez, le tocó a la avenida Antártida Argentina.

A pesar de que la reunión del lunes por la mañana sería la última, hubo un nuevo encuentro convocado por el Ministerio de Trabajo, junto a la UTA y la Celadi y, finalmente y casi al llegar la medianoche, se levantó el paro de ómnibus de larga distancia. Tomada informó que llegaron a un acuerdo con el gremio y expresó: “Descontamos que el sector empresario va a cumplir”. Fernández anunció que “la regularización del servicio se efectuará en forma inmediata” y Mario Calegari, secretario de prensa de la UTA, anunció: “La medida de fuerza queda levantada desde este momento […]; si está la garantía del Estado, se levanta la medida […]; se pidió que tomemos hasta el 20 de mayo como plazo para que las empresas pongan en práctica el aumento”. Lo llamativo es, según detalló Calegari, que los representantes de la Celadi “se retiraron de la reunión” de negociación, lo cual da mucho que pensar.

A partir de la medianoche las empresas de ómnibus de larga distancia comenzaron a normalizar sus servicios, tales como El Rápido Argentino o Plaza. Según la CNRT, las boleterías “irán cambiando los pasajes y reubicando a los pasajeros”.

Foto: Télam

Foto: Télam

Sin embargo, el vocero de la Celadi, Gustavo Gaona, sostuvo que ATE levantó el paro “para descomprimir, pero seguimos estando igual que el jueves pasado, solo que con el sistema funcionando. Por nuestra parte seguimos sosteniendo que la plata no está, la situación sigue siendo la misma, nosotros no vamos a poder otorgar el aumento, por eso decimos que no hay acuerdo”. Por su lado, Verdaguer, titular de la cámara empresaria, declaró: “Hemos sido informados de que el Estado no tiene nada para resolver. Están haciendo falta 100 millones de pesos. Si esto es subsidio o no, llámenlo como quieran. Nosotros estamos pidiendo auxilio económico bajo cualquier nombre que ellos quieran, […] pero la respuesta (del Gobierno) fue que no hay dinero para eso, que hay una política de desarme de los subsidios”.

Lo cierto es que cada vez que hay desacuerdo entre el gremio y la patronal, los primeros perjudicados son los usuarios del servicio de transporte de larga distancia. A pesar de las resoluciones de los ministerios, del acuerdo del lunes a última hora y de haberse levantado el paro, la realidad es que el conflicto sigue latente: los choferes esperan el aumento del 23% de su salario, los empresarios dicen que no cuentan con el dinero para pagarlo y que tampoco pueden aumentar las tarifas porque los usuarios no podrían abonar los pasajes a un precio tan alto. Sin embargo, el gobierno dice que hay acuerdo y estima que antes del 20 de mayo se pondrá punto final al problema.

En definitiva, la situación que transita el transporte público de larga distancia es como un reloj antiguo mal reparado: en cualquier momento puede volver a dejar de funcionar y no sabemos hasta cuándo.

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