Se publicó en las últimas horas un informe que detalla el rol de la mujer en relación con el empleo, desarrollado en base a una de las iniciativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que forman parte de los trabajos elaborados por el centenario del organismo, recopilados en 178 países para analizar la desigualdad entre mujeres y hombres en el mercado laboral.
«A pesar de algunas modestas mejoras en ciertas regiones del mundo, millones de mujeres están perdiendo terreno en su búsqueda de la igualdad en el mundo del trabajo», comunican desde la OIT. Asimismo, su director general, Guy Ryder, expresó que «el informe muestra los grandes desafíos que las mujeres siguen enfrentando a la hora de conseguir y mantener puestos de trabajo decente. Nuestras acciones deben ser inmediatas, efectivas y con resultados a largo plazo. No hay tiempo que perder».
El documento alerta sobre que, pese a los avances en la materia en las últimas dos décadas, aún no se visibilizan cambios rotundos en la posición en el trabajo, ya que a nivel mundial «la disparidad de género en el empleo ha disminuido solo 0,6 puntos porcentuales desde 1995, con una relación empleo-población en 2015 de 46% para las mujeres y casi 72% para los hombres», detallan desde la entidad.
Además, el año pasado «586 millones de mujeres eran trabajadoras por cuenta propia o trabajadoras familiares no remuneradas. A escala mundial, la proporción de aquellos que trabajan en una empresa familiar (trabajadores familiares auxiliares) ha disminuido de manera significativa entre las mujeres (de 17,0 puntos porcentuales a lo largo de los últimos 20 años) y en menor grado entre los hombres (de 8,1 puntos porcentuales), la disparidad de género en el trabajo familiar auxiliar se redujo a 11 puntos porcentuales. Si bien 52,1% de las mujeres y 51,2% de los hombres en el mercado laboral son trabajadores asalariados, esto de por sí no garantiza una mejor calidad del empleo», amplía el informe.
En cuanto a la escala global, el 38% de las mujeres y 36% de los hombres con trabajos asalariados no contribuyen con la protección social y, si tomamos los datos recopilados en regiones como África subsahariana o Asia meridional, la cifra se duplica.
Otro aspecto para tener en cuenta es que la mujer en la actualidad trabaja más horas al día que el hombre. «En los países con altos y bajos ingresos las mujeres realizan, en promedio, al menos dos veces y media más trabajo doméstico y de cuidado familiar que los hombres. En las economías desarrolladas, las mujeres empleadas (bien sea por cuenta propia o en trabajo asalariado) trabajan 8 horas y 9 minutos en el trabajo remunerado y no remunerado, frente a 7 horas y 36 minutos de los hombres. En las economías en desarrollo las mujeres empleadas dedican 9 horas y 20 minutos al trabajo remunerado y no remunerado, mientras que los hombres dedican 8 horas y 7 minutos», se desprende del análisis.
Además, «el desequilibrio en la proporción del trabajo no remunerado limita la capacidad de las mujeres de incrementar sus horas de trabajo asalariado, formal y remunerado. Como resultado, en todo el mundo, las mujeres que representan menos de 40% del empleo total, constituyen 57% de los que trabajan menos horas y a tiempo parcial».
Asimismo, en el centenar de países que fueron estudiados para desarrollar este informe sobre la situación actual de la mujer en el mercado laboral, más de un tercio de los hombres (35,5%) y más de una cuarta parte de las mujeres (25,7%) que son empleadas trabajan más de 48 horas semanales. «Esto repercute también sobre la distribución desigual entre mujeres y hombres del trabajo doméstico no remunerado», concluye la OIT. «La desventaja acumulada que enfrentan las mujeres en el mercado laboral tiene un impacto considerable en su futuro. En términos de pensiones, la cobertura (legal y efectiva) es inferior para las mujeres que para los hombres, produciendo una diferencia de género en la cobertura de la protección social. A nivel mundial, la proporción de mujeres que han superado la edad de jubilación y que reciben una pensión es, en promedio, 10,6 puntos porcentuales inferior a la de los hombres y las mujeres representan casi 65% de las personas con derecho a pensión de vejez (60-65 o mayores según la legislación nacional en la mayoría de los países) sin ninguna pensión regular», detalla el documento, que al mismo tiempo determina que esto representa «200 millones de mujeres de edad avanzada que viven sin ningún ingreso regular proveniente de una pensión de vejez o de supervivencia, frente a 115 millones de hombres».

Las últimas 2 décadas

Desde la Organización Internacional del Trabajo estiman que en los últimos 20 años el empleo aumentó rápidamente en las economías emergentes, ya que «la variación absoluta en los niveles de empleo fue dos veces más alta para los hombres que para las mujeres (382 millones frente a 191 millones respectivamente), sin importar el nivel de competencias requeridas, lo cual indica que los progresos para incorporar a las mujeres en más empleos de calidad está estancado».
Asimismo, el informe asegura que en los países desarrollados las mujeres «dedican en promedio 4 horas y 20 minutos diarias al trabajo de cuidado no remunerado, comparado con 2 horas y 16 minutos de los hombres», mientras que en países en vías de desarrollo las mujeres ocupan 4,5 horas diarias en el trabajo de cuidado no remunerado frente a 1 hora y 20 minutos de los hombres.
«Alcanzar la igualdad de género en el trabajo, en consonancia con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, es una condición previa para la realización del desarrollo sostenible que no deje a nadie rezagado y garantice que el futuro del trabajo sea trabajo decente para todas las mujeres y hombres», manifestó Shauna Olney, jefa del Servicio de Género, Igualdad y Diversidad de la OIT.
Al respecto de las remuneraciones según el género de la persona empleada, «las mujeres aún ganan en promedio 77% de lo que ganan los hombres», disparidad «vinculada a la infravaloración del trabajo que las mujeres realizan y de las competencias requeridas en los sectores o profesiones dominados por las mujeres, a la discriminación, y a la necesidad de las mujeres de interrumpir sus carreras profesionales o reducir sus horas de trabajo remunerado para atender responsabilidades familiares adicionales como el cuidado de los niños». Finalmente, la conclusión de la OIT no es alentadora en absoluto: «el informe confirma la previsión de que serán necesarios otros 70 años para eliminar completamente las diferencias salariales por género».