¿A quién no se le antoja una tableta de chocolate o un postrecito al final del día o una taza de chocolate caliente para bajar la ansiedad en un día estresante? Bueno, desde el Instituto de Neurociencias de San Diego, Estados Unidos, nos dan el ok para comer chocolate, ya que investigando descubrieron hace unos años que el chocolate contiene anandamida, una sustancia relacionada con la sensación de bienestar que guarda un enorme parecido con uno de los ingredientes de la marihuana.

Además, este alimento también es rico en feniletilamina, un estimulante natural que recibe el apodo de “droga del amor” y que es capaz de acelerar el pulso tanto como los sentimientos románticos, a la vez que aumenta la excitación y la capacidad de atención, además de mantenernos en alerta.

El chocolate es un alimento demonizado en la alimentación de todos los días. Es común creer que comer chocolate es caer en el inevitable e imperdonable pecado que destruye todas las dietas. Sin embargo, su versión más pura y saludable, el chocolate amargo sin grandes cantidades de azúcar, grasas saturadas, químicos saborizantes o aromatizantes y calorías, tiene múltiples beneficios para la salud.

Hay estudios que recomiendan comer entre 7 y 20 gramos de chocolate negro al día y que sostienen que es importante que el chocolate que se consuma esté compuesto al menos de un 65% de cacao. Esto lo hace más amargo pero también más saludables.

Beneficios

El chocolate se obtiene mezclando azúcar con la semilla de cacao molida y la manteca de cacao. Algunos de los componentes del chocolate son cafeína, polifenoles, lípidos, proteínas, vitamina B1, fósforo y calcio, entre otros.

La epicatequina tiene un efecto cardio protector: promueve la circulación sanguínea, incrementa la elasticidad de las paredes arteriales, reduce la presión arterial, eleva el colesterol bueno HDL y mejora la resistencia a la insulina.

Ayuda al desarrollo de huesos y dientes, transporta oxígeno al cuerpo, provee energía y colabora en la creación de nuevas células.

Por su actividad antioxidante, tiene un impacto positivo en el funcionamiento cerebral y la memoria y ayuda muchísimo en casos de demencia senil y Alzheimer.

Además, actúa contra la hormona cortisol para bajar el estrés, y este efecto se da también porque reduce la presión sanguínea.

Tiene una acción fotoprotectora en la piel al disminuir los daños causados por el sol y los radicales libres.

El chocolate amargo, por sus antioxidantes, minimiza la aparición de signos de envejecimiento como las arrugas.

Ayuda a reducir la pérdida de agua, a promover la formación de colágeno y, por tanto, contribuye a la hidratación celular para tener una piel más firme y suave.

Mejora el flujo sanguíneo en los folículos para un mayor crecimiento de cabello más fuerte y brillante.

La mejor forma de consumirlo

Elige el chocolate amargo porque es el que tiene mayor cantidad de polifenoles, más que el chocolate con leche o blanco. Busca chocolates que contengan al menos 70% de cacao y en menor cantidad azúcares y leches añadidas, ya que estos disminuyen su pureza.

Limita tu consumo de barras de chocolate a la semana, ya que suelen contener más ingredientes procesados. Si optás por un chocolate sin azúcar, verifica que el contenido de edulcorante no sea de más de 0,5 gramos de azúcar por porción. O bien, prefiere el cacao en su presentación natural como en polvo, es una gran opción para incluirlo en la dieta de los más chicos y siempre supervisados por nutricionista.

Un buen chocolate no debe dejar una sensación grasosa en el paladar porque puede contener grasa trans, nada buenas para la salud.

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