Podríamos definirlo como un trastorno mental en el cual las personas tienen pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones (obsesiones) y comportamientos repetitivos e indeseables que los impulsan a hacer algo una y otra vez (compulsiones). Con frecuencia, la persona se comporta de cierta manera para librarse de los pensamientos obsesivos, pero esto solo brinda alivio a corto plazo. No llevar a cabo los rituales obsesivos puede causar una enorme ansiedad y sufrimiento.

No se conoce la causa exacta de las compulsiones. Los factores que pueden influir incluyen lesiones en la cabeza, infecciones y funcionamiento anormal en ciertas zonas del cerebro. Los genes (antecedentes familiares) parecen jugar un fuerte papel. Los antecedentes de abuso físico o sexual también parecen incrementar el riesgo. Este trastorno es conocido como «la enfermedad silenciosa».

¿Por qué?

Las personas que lo padecen, normalmente, lo ocultan por miedo a que los demás los cataloguen como raros o locos. Esta es una de las razones por las que es difícil de diagnosticar. Se manifiesta a través de dos vías: la obsesión y la compulsión.

¿Cómo se explica cada una de estas reacciones?

Las obsesiones son ideas, imágenes, que aparecen en nuestra mente de manera recurrente, repetitiva, intrusiva, y que nos producen un alto grado de malestar y ansiedad, por ejemplo: miedo a que les pueda pasar algo malo a nuestros seres queridos.

Las compulsiones, en cambio, son la manera de neutralizar, de reducir el malestar que nos producen las obsesiones. En este sentido, las compulsiones pueden ser conductuales tanto como mentales. En las conductuales, ante la obsesión de que pueda ocurrir una desgracia, podemos lavarnos muchas veces las manos o tocar un objeto un número determinado de veces. En las mentales, sin embargo, la repetición se da en el pensamiento.

¿Son las manías un síntoma de este trastorno?

Son parte de nuestra vida diaria, por ejemplo, morderse las uñas, llevar un vaso de agua a la cama por la noche, empezar a leer el periódico por el final. Nos causan bienestar y no obstaculizan el día a día. Sin embargo, el TOC interfiere en nuestra vida de manera negativa, nos produce malestar, ansiedad y un gran temor.

¿Podríamos decir que este trastorno crea adicción?

Sí. La ansiedad que generan las obsesiones se asemeja al ansia que nos produce, por ejemplo, dejar de fumar. En el caso del TOC, para reducir esa inquietud se realiza la compulsión (como puede ser lavarse las manos repetidas veces), y la adicción sería llevar a cabo la compulsión, ya que momentáneamente nos produce alivio y reducción del malestar. Sin embargo, podemos decir también que esto es pasajero y crea un círculo vicioso entre obsesión y compulsión que no se acaba nunca, a no ser que rompamos ese círculo.

Por qué repetimos las historias de nuestros ancestros, por qué estamos imitando inconscientemente las historias de nuestros padres, nuestros abuelos, las historias de personas que ni siquiera hemos conocido en nuestro árbol y la respuesta es sencilla: porque todas las mentes están unidas y, al fin y al cabo, hay un solo programa que hay que desaprender. Este es el programa de creer que estamos separados, que nos hace sentir culpa y que somos seres pecaminosos.

Entonces, por más que cambian los actores, también cambian los contextos, en esencia, siempre estamos repitiendo la misma programación de culpabilidad y separación.

Repetimos esas historias por varios motivos. Uno de estos es porque como nuestros ancestros sobrevivieron en este mundo haciendo esto que hace nuestra mente subconsciente carga el programa y dice: «Okey, si esto sirvió para la supervivencia en el pasado me va a servir a mí para la supervivencia». Pero ya sabemos que no es lo mismo sobrevivir, pero esta forma de pensar es tu elección.

Entonces, las constelaciones familiares y la biodecodificación nos ayudan a seguir comprendiendo y observando el comportamiento de nuestros ancestros y observando el comportamiento de nuestros familiares, siempre utilizamos al mundo exterior como un elemento más para la propia comprensión.