Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cerca de la mitad de los estudiantes del mundo siguen afectados por el cierre parcial o total de las escuelas, y adicionalmente más de 100 millones de niños quedarán por debajo del nivel mínimo de dominio de la lectura como consecuencia de la pandemia.

Al cumplirse un año de la llegada de la pandemia, 85 Ministros de Educación destacaron las medidas para mantener las escuelas abiertas, hacer frente a las pérdidas de aprendizaje y adaptar sus sistemas educativos en un evento convocado por la UNESCO el 29 de marzo de 2021.

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) planteó que, incluso antes de enfrentar la pandemia, la situación social en la región se estaba deteriorando debido al aumento de los índices de pobreza y de pobreza extrema, la persistencia de las desigualdades y un creciente descontento social. En este contexto, la crisis tendrá importantes efectos negativos en los distintos sectores sociales, incluidos particularmente la salud y la educación, así como en el empleo y la evolución de la pobreza.

Regreso a clases y protección del profesorado

Expertos y gobiernos de la mayoría de las naciones concuerdan que, si bien la protección de los docentes es esencial para que las escuelas vuelvan a abrir sus puertas en condiciones de seguridad, una encuesta realizada por la UNESCO y el Grupo Internacional de Trabajo sobre Docentes para la Educación 2030 revela que solo 17 de 149 países dan prioridad a los docentes en la primera fase de los esfuerzos de vacunación. Otros 20 países incluyen a los docentes como grupo prioritario para la segunda fase de vacunación. Mientras tanto, 56 países no dan prioridad a los docentes en los planes nacionales de vacunación.

En las tres sesiones paralelas de la conferencia se puso de relieve la necesidad de un mayor apoyo para proteger y formar a los docentes.

En la primera mesa se hizo hincapié sobre el mantenimiento de las escuelas abiertas y el apoyo a los profesores y los ministros resaltaron la necesidad de que las escuelas sean más resistentes y flexibles. Describieron las medidas adoptadas para la prevención y el control, incluidas las pruebas en las escuelas, los planes de vacunación de los profesores, las inversiones en salud mental y la importancia de reforzar las asociaciones con los ministerios de sanidad.

En la segunda mesa se trató la mitigación del abandono escolar y universitario y la pérdida de aprendizaje, la importancia de la equidad, de redoblar las inversiones en la educación de recuperación, de reforzar los servicios sociales, de dar prioridad a los niños más pequeños y de las fórmulas de financiación para llegar a los más rezagados.

En la ultima mesa, y de manera especial, se habló sobre la transformación digital y el futuro de la educación. Los ministros destacaron la importancia de la formación y el desarrollo profesional de los profesores, las asociaciones público-privadas y el compromiso de la sociedad para promover las competencias del Siglo XXI y la empleabilidad de los jóvenes.

En Argentina, a pesar del aumento de casos positivos de COVID-19, el Consejo Federal de Educación acordó garantizar el desarrollo de clases presenciales o el sistema mixto implementado en algunos distritos del país. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, consideró que «si se deben tomar medidas restrictivas, primero deberán aplicarse en otros ámbitos» y que, llegado el caso, «habrá que evaluar lo que sucede en cada región y no tomar a la Argentina ni a las provincias como un todo».