Durante la noche del martes y tras una larga jornada de debate, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de etiquetado frontal de alimentos. El resultado fue de 200 votos a favor, 22 en contra, 16 abstenciones y 18 ausencias al momento de la votación.

El proyecto

En el pasado mes de julio conversamos con Ignacio Porras, integrante de la Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales (SANAR), quien explicaba la intención de este proyecto de advertir a las y los consumidores sobre el exceso de nutrientes críticos como el sodio, grasas trans y azúcares totales en productos alimenticios de consumo masivo.

Ignacio detalló el conflicto indicando que hoy en día solamente el 13% de la población argentina lee y entiende el etiquetado nutricional, además de la dificultad para saber cuando a veces esa información se presenta en forma de «letras chiquitas, poco contraste, información nutricional y de los ingredientes en el pliego de los paquetes, sellos de aval de sociedades médicas que resaltan productos de baja calidad nutricional porque no son regulados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) sino, simplemente, por un acuerdo económico entre las empresas y las sociedades médicas». Además, advirtió sobre el fuerte lobby por parte de las industrias y resaltó «lo complejo que es poner un tema en agenda sobre salud pública cuando tenés la industria alimentaria que no quiere ser regulada». si querés conocer en detalle lo informado por Ignacio Porras, podés encontrar la nota completa acá.

Asimismo, en el mes de octubre también pudimos entrevistar a Florencia Guma, cofundadora del Instituto Sanar, quien detalló que «el proyecto también regula los entornos escolares y la publicidad dirigida a niñas, niños y adolescentes, con lo cual la consideramos integral y hasta escuela, porque no es la misma que en otros países que sí tienen etiquetado frontal pero no tienen estas dos ‘patas’ tan importantes». «Lo que hace es advertir sobre el exceso en nutrientes críticos que son perjudiciales para la salud. Lo que va a hacer es poner unos octógonos negros con letras blancas que va a decir ‘exceso en azúcar’, ‘exceso en grasas’, ‘exceso en grasas saturadas’, ‘exceso en sal’ y ‘exceso en calorías’. A su vez, va a tener dos leyendas precautorias que nos van a advertir sobre el contenido de cafeína y edulcorantes que se recomiendan evitar en niños. Con lo cual, si un producto adquiere al menos un sello de advertencia, no ingresaría a los kioskos de los colegios y, además, se le sacaría todo el marketing que utiliza la industria para hacer de ‘gancho’ para los chicos, que le ponen dibujos animados, juguetes o un futbolista». También podés encontrar la nota completa acá.

El debate

Durante las largas horas de debate, se expusieron múltiples posiciones y argumentos por parte de los diputados y diputadas de distintos partidos, Cecilia Moreau comenzó anunciando que «vivimos en un mundo atravesado por una problemática real que es la de las enfermedades crónicas no transmisibles. Nuestro país no es la excepción y hoy estamos diciendo que el Estado argentino no va a mirar para otro lado».

Además, entre las voces a favor pudimos escuchar a Eduardo Fernández (Frente de Todos, Córdoba) que afirmó que «esta ley no se opone a las pymes, se opone al engaño». Gisela Scaglia (bloque PRO, Santa Fe) expresó que «los rotulados hoy no cumplen con la principal tarea que es informarnos (…) quien no quiera poner el octógono negro puede producir alimentos de mejor calidad (…) no hay derecho a la alimentación si no es de calidad». Luis Contigiani (Frente Progresista, Cívico y Social, Santa Fe) respondió a las voces disconformes con los aspectos prohibitivos que establece la actual ley: «Estamos prohibiendo la alimentación engañosa, ¿cómo no la vamos a prohibir?».

Por otra parte, entre las voces en contra se manifestaron argumentos como los de Carmen Polledo (bloque PRO, Ciudad de Buenos Aires) quien, justamente, había cuestionado las regulaciones a la publicidad de los productos: «Son formas de censura previa y avanza contra la libertad de expresión». También la diputada Soher El Sukaria (bloque PRO, Córdoba) manifestó que «este proyecto no viene a educarnos, no viene a ayudar a la salud, ni a las empresas… solo viene a ser una barrera comercial», y Beatriz Luisa Ávila (Partido por la Justicia Social, Tucumán), con enojo, afirmó que «los tucumanos hemos sufrido mucho el ataque a la industria azucarera y la sacarofobia (…) este proyecto intenta demonizar al azúcar. El etiquetado negro remite a la idea de muerte».

Finalmente, se pueden destacar dos exposiciones que reconocieron contradicciones entre las industrias de sus provincias, pero aún así argumentaron su voto a favor del proyecto. Pablo Yedlin (Frente de Todos, Tucumán) dijo: «No voy a ocultar el desafío que fue para mí como tucumano y presidente de la Comisión de Salud este proyecto. Pero, definitivamente, el azúcar es una de las causas del sobrepeso y la obesidad». La diputada Flavia Morales (Frente de la Concordia, Misiones) concluyó que «a la provincia de Misiones hay cuestiones que le afectan con la yerba y el té, pero vamos a acompañar la ley y esperamos que en la reglamentación pueda arreglarse».

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