A veinte años del descontrol en las calles y la huida del presidente Fernando De La Rúa, compartimos una playlist con música argentina inspirada en uno de los momentos más duros de nuestra historia.

La música nacional, y especialmente el rock, venía transitando unos revulsivos años 90′ en los que el menemismo se había instalado como el principal enemigo. Dentro de esa escena, grupos masivos como Bersuit Vergarabat o más independientes como Las Manos de Filippi encabezaron una lucha a través de declaraciones, hechos y, sobre todo, canciones. Los primeros anticiparon el estallido y reversionaron a los segundos con “Sr. Cobranza”, empapelando la ciudad con una letra que insultaba, sin ningún tipo de metáfora, a Carlos Saúl Menem y Domingo Felipe Cavallo.

Estallido mediante, Las Manos de Filippi editó un extremadamente combativo álbum titulado «Hasta las Manos» (2002), pregonando la lucha y la revuelta popular a través de canciones como “Los métodos piqueteros” o “I.P.H.G”. Bersuit esperó dos años más y lanzó el doble y emblemático «La Argentinidad al Palo» (2004), por momentos más reflexivo y nostálgico respecto a la rabia previa. Canciones como “Convalescencia en Valencia” o “El viento trae una copla” viajaron más por aquellos que tuvieron que caer en el exilio económico, mientras que “Shit shit, money money” o “La calavera” funcionaron como crónicas de la época.

Entre medio de estos discos salió a la luz «Esperando el Milagro» (2003), que llevó a Las Pelotas a las grandes ligas con su hitazo “Será”. Pero detrás de aquel rock/pop se enlistaron las rabiosísimas «Desaparecido” y “Día feliz” e, incluso, la canción que da nombre a la placa, que en algún momento canta “dentro del palacio los jueces se ríen de vos”.

Bandas que siempre mostraron su compromiso social también tuvieron su retrato de época como Los Piojos con “Dientes de cordero”, La Renga con “El ojo del Huracán”, o Attaque 77 con “Éxodo ska” primero y “Buenos Aires en llamas” después. También el estallido sirvió para que Carajo tenga su primer hit con “Sacate la mierda” o para que Fito Páez le pregunte a la Ciudad de Buenos Aires qué le pasaba con “El diablo de tu corazón”.

Un León Gieco siempre comprometido inmortalizó a Pocho Lepratti en “El ángel de la bicicleta” con “Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo”, y los distintos estilos tuvieron siempre representantes combatiendo con la palabra: el reggae con Resistencia Suburbana, el punk con algún tema de Flema, entre muchas otras, la canción con un viejo representante como Palo Pandolfo y un naciente Juan Rosasco en Banda quienes, casualmente en este 2021, meses previos a la muerte de Palo, compartieron un homenaje a desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

Desde la vereda de enfrente del río, aunque con sangre argenta, No Te Va Gustar le canta al país y le ruega un “me encantaría que estuvieras dormida / me encantaría volver a verte reír”. Y hasta los ritmos pachangueros, más jodones y a priori pasatistas tuvieron su lugar: “Que se vayan todos” de La Mosca, y el hitazo “Bisabuelo” de Kapanga, una banda que de todas formas siempre había marcado la cancha social dentro de la fiesta con canciones como “Indultados”, “Demasiado” o el propio himno antiduhaldista: “El mono relojero”.

Párrafo aparte y final para el nacimiento de un género dentro de la vulnerabilidad social como lo fue la cumbia villera. La mayoría de los grupos nacidos bajo esta premisa retrataron mejor que nadie y en carne propia la odisea de ser parte de los sectores más marginados por la sociedad. Así entonces, Damas Gratis, Meta Guacha o Flor de Piedra lideraron un movimiento que no podemos dejar de escuchar y entender para saber un poco más de las consecuencias de un estallido anunciado. ¡A escuchar!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.