El "fusilado que vive" en el San Martín
Es un recinto ambiguo, con místicos contrastes y un ligero atisbo gótico. El ámbito emula una especie de sarcasmo triste, a la vez que emerge la voz monótona de un legendario, como si después de un largo exilio despertara al instante. Es la historia misma, esbozada, a blanco y negro, sobre una muralla impávida, tiznada…