Cuando hablamos de alimentación equilibrada hacemos referencia a «planificar comidas». Esto significa ordenarnos y anticiparnos para poder realizar varias comidas al día, de acuerdo a las necesidades nutricionales y energéticas. Es muy importante, para mantenernos en un peso adecuado, evitar largas horas sin comer (que luego nos llevarán a una ingesta mayor por la noche) y mantener un suministro de energía estable para mejorar nuestro rendimiento en el trabajo y entrenamiento físico.

Recomendaciones para lograrlo

Hacé una lista de alimentos que incluyan frutas, verduras, lácteos, carnes, huevos, cereales integrales y grasas saludables (por lo menos una vez a la semana).
Con esta lista, realizá las compras y destiná un tiempo para organizar tu heladera: alimentos que irán al freezer, otros que requieren cocción y luego serán freezados y los que irán directo al refrigerador. Esto te permite tener a disposición los que necesitás y evitar comer «lo que haya».
Armá el plato equilibrado. El mismo puede variar entre estas opciones: ½ plato de proteína (carne, huevo, queso) + ½ plato de verdura, ½ plato de cereal integral (pasta, arroz, legumbres) + ½ plato de verdura, ¼ plato de proteína + ¼ plato de cereal integral + ½ plato de verdura.
Definí las comidas diarias junto con las colaciones: horarios, alimentos y porciones a consumir.