El transhumanismo es una ideología filosófica que tiene como objetivo alterar, mejorar la naturaleza humana y prolongar su existencia. Se lo define como “un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y de aplicar al hombre las nuevas tecnologías, para que se puedan eliminar aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana como, por ejemplo, el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y hasta la condición mortal”, transformando así al humano en un transhumano.

Luego, este transhumano pasaría a ser un pos humano, el cual tendría una esperanza de vida superior a los 500 años, mayores capacidades cognitivas y ejercería un mayor control sobre sus emociones.

Un dato curioso es que el concepto transhumar es utilizado por primera vez por Dante en «La Divina Comedia», donde aplica el término para representar la meta final del hombre, la experiencia de ser elevado por la gracia, mas allá de lo humano, hacia la realización total y trascendente en Dios.

Esta corriente se centra en la idea de que el mundo y la humanidad cambiarán por la tecnología. Así, la humanidad ha de optar por rediseñar la condición humana como el envejecimiento, la intelectualidad y capacidades físicas.

Por todo lo dicho hasta aquí, utilizar métodos tecnológicos es un derecho moral, pues sería una tragedia la pérdida de potenciales beneficios debido a una cultura tecnofóbica. La pretensión es llevar este bienestar a todos los seres conscientes, ya sean humanos, inteligencias artificiales, animales conscientes o potenciales extraterrestres.

A través de la Asociación Mundial Transhumanista (AMT) se concretó la declaración de tres grandes proyectos: campaña por los derechos de las personas, por vidas mejores y más longevas y por una cultura más amistosa con el futuro. En 1999, la AMT declaró un manifiesto donde sus miembros centristas están convencidos de las virtudes de la democracia liberal para escribir y adoptar la declaración transhumanista.

Te dejo interrogantes para despedirme. ¿Qué entendemos cuando hablamos de una “mejora” de la especie humana? ¿Dónde está la frontera entre terapia y mejora? ¿Existen límites éticos para estas operaciones/manipulaciones? ¿Cuándo se puede afirmar de un hombre que es normal y cuando no lo es?