La alimentación es uno de los factores más importantes que interviene directamente en el correcto crecimiento y desarrollo de los niños. Es en esta etapa donde se adquieren los hábitos alimentarios que perdurarán a lo largo de la vida. La generación de estos desde la niñez conlleva a una vida adulta más saludable y contribuye a prevenir problemas de salud tales como la obesidad, los trastornos cardiovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer.
Dentro del marco de la prevención y promoción de la salud en los niños, entre el 2007 y el 2010 se realizó en Europa un estudio para identificar los hábitos alimentarios y el estilo de vida en niños de entre 2 y 9 años de edad llamado Identification and Prevention of Dietary and Lifestyle-Induced Health Effects in Children and Infants (IDEFICS).
Hoy, luego de tomar como referencia los resultados de este estudio, una nueva investigación en Suecia confirma la relación existente entre el tiempo que los niños pasan frente a la televisión y el consumo de bebidas azucaradas y comida chatarra.
La tesis doctoral de la investigadora Steingerdur Olafsdóttir, de la Universidad de Gothenburg, analiza el tiempo que pasan niños de entre 2 y 9 años de edad frente a la pantalla de la televisión con el objetivo de determinar si hay algún tipo de relación con el consumo de alimentos de alta densidad calórica y de baja calidad nutricional (preferentemente bebidas azucaradas).
La doctora Olafsdóttir explica que “varias teorías han sido propuestas para explicar la asociación entre el tiempo frente a la pantalla y la obesidad, incluyendo el estilo de vida sedentario, la ingesta de alimentos mientras se mira televisión y la exposición a las publicidades. Sin embargo, algunos aspectos de la asociación entre las horas frente a la TV y los hábitos alimentarios… han recibido menos atención que otros, incluyendo los efectos de los programas para niños”, detalla la especialista.
Los resultados
El impacto de la televisión
El análisis tuvo su foco en el programa «Bolibompa», un show de TV muy popular en Suecia con una audiencia del 45% de los niños de entre 2 y 9 años, y se realizó durante un periodo de 5 meses a partir de los datos obtenidos de 25 horas de programa.
Los resultados indican que el tiempo de los chicos frente a la TV y el total de horas frente a la pantalla se asocian con un mayor consumo de bebidas azucaradas, Body Mass Index y circunferencia de cintura.
“Bolibompa es un programa de alta calidad y de larga tradición en la televisión sueca, sale al aire sin comerciales y por el canal de televisión pública. Me sorprendió que el consumo de alimentos calóricos y de baja densidad nutritiva fuera más frecuente en niños que en adultos. Durante el programa se muestran imágenes de vegetales y frutas, pero en general están en un segundo plano”, dice la investigadora.
Exposición a alimentos hipercalóricos
En promedio, uno de cada cinco productos mostrados durante el show era de alta densidad energética y bajo contenido nutricional como, por ejemplo, galletitas, golosinas y helados, entre otros.
En los casos donde los padres no limitaron la cantidad de horas frente al televisor, los niños fueron doblemente más propensos al consumo de este tipo de alimentos en forma regular, en comparación con el resto de los niños.
“Esto significa que es posible influenciar los hábitos alimentarios de los niños a través de los hábitos que se muestran en los programas de televisión. Creo que aquí hay un potencial para crear campañas promotoras de hábitos saludables a través del desarrollo de programas para niños”, afirma la doctora.
Entre los resultados se observaron diferencias entre niñas y niños, donde estos últimos consumieron mayor cantidad de bebidas azucaradas por semana que las nenas y, además, pasaron mayor cantidad de horas frente al televisor.
La tendencia a beber bebidas azucaradas en forma semanal aumentó en un 50% por cada hora día frente al televisor, y a más del doble en los casos donde los padres no limitaron la exposición de sus hijos a los comerciales de TV, en comparación con aquellos que la limitaron en forma absoluta.
Olafsdóttir concluyó: “Espero que este estudio genere conciencia en la aparición de bebidas y alimentos en los programas de TV para niños. Los resultados revelan el efecto de la televisión en los hábitos alimentarios y sería realmente beneficioso para los padres si algunos shows pusieran sus esfuerzos en hacer educación alimentaria”.