Este sábado 28 de mayo se celebró y reivindicó el juego. ¿Por qué en esta fecha? Porque se conmemora la creación de la Asociación Internacional de Ludotecas.

La misma se celebra para visibilizar el derecho al juego en los niños, según el articulo 31 de la convención de las Naciones Unidas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el juego «es la razón de ser de la infancia» y subraya que es vital, ya que condiciona un desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad. Ellos afirman que «el niño que no juega es un niño enfermo de cuerpo y espíritu».

El juego es mucho más que solo entretenimiento y diversión, es una necesidad básica e instintiva, indispensable para que los niños se desarrollen de manera saludable.

Conocer la importancia del juego libre va a favorecer el bienestar físico, cognitivo, emocional y social del niño. Gracias al juego libre, los niños se descubren a sí mismos y al mundo que los rodea, siguen sus propios instintos, sus propias reglas, es un espacio de total libertad donde pueden expresar lo que sienten sin límites ni indicaciones de los adultos.

Entre los múltiples beneficios que trae podemos mencionar la estimulación de la imaginación, clave para desarrollar la creatividad, capacidad indispensable para crecer y progresar en la vida.

Pero… ¿y los adultos?

A partir de la adolescencia, el juego no desaparece, se transforma. Ya no es una herramienta de exploración y aprendizaje, se convierte en una forma de sociabilización, aparecen otras formas de juego orientadas, por ejemplo, a tener contacto físico con otros: la botellita, el semáforo, etcétera, o para crear lazos en un grupo, objetivo que persiste en la edad adulta, como el ajedrez, las cartas, los deportes, actividades aceptadas socialmente.

En la actualidad tenemos ya una generación que ronda los 40 años quienes se juntan con amigos a jugar videojuegos, lo que demuestra que el juego se va adaptando social y culturalmente.

Memorias lúdicas

Te invitamos a escribir en una hoja a qué jugabas de niño, en el jardín, en la escuela, en la calle, con hermanos, primos, etcétera. Un hermoso ejercicio que nos traerá grandes recuerdos. Y, si te animás, podés compartirlo con los adultos mayores o con tus hijos (de tenerlos) para entre todos compartir experiencias vividas. Largá la compu, el celu y… a jugar.

Si querés escuchar más del día del juego, te invitamos a que veas el programa de este sábado de Grandes Chicas donde Sabri Castioni nos cuenta mucho más.

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