Frente al contexto que se vive a nivel mundial y la preocupación por los países que enfrentan, incluso antes de la pandemia, una crisis alimentaria, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) actualizó su base de datos de análisis de decisiones de políticas alimentarias y agrícolas (FAPDA, por sus siglas en inglés).

Se trata de una plataforma fácil de usar y de acceso gratuito disponible en la página de la FAO para que los países compartan y comparen lo que están haciendo en políticas de alimentación y puedan buscar rápidamente las ideas de sus contrapartes.

Qué es FAPDA

Es un espacio virtual para consultar qué están haciendo en todo el mundo los responsables de la toma de decisiones para responder y mitigar el impacto del COVID-19 en sus países. Se trata de una biblioteca global de información detallada sobre cómo diferentes Estados, entornos sociales y fiscales y variados patrimonios agrícolas, tratan de mantener sus cadenas de suministro operativas en medio de las perturbaciones causadas por las restricciones a los viajes y otras de tipo sanitario como consecuencia de la pandemia.

Dentro de la misma, la FAO estableció algunos principios generales como evitar las prohibiciones de exportación de alimentos, reforzar los programas de protección social para los más vulnerables y cuya adopción puede contribuir a mantener operativas las cadenas vitales de suministro de alimentos y de valor en medio de restricciones al transporte y de carácter sanitario. Asimismo, las políticas a menudo deben adaptarse para garantizar la seguridad alimentaria de toda la población y recomiendan analizar que cada país es diferente, con contextos sociales y fiscales particulares, así como diferentes producciones agrícolas.

Cuándo se creó

Esta herramienta tuvo su inicio a raíz de las crisis mundiales de los precios alimentarios de 2008. Es decir que antes de la pandemia de COVID-19, la base de datos ya ofrecía más de 10.000 decisiones de políticas y 2.000 marcos normativos nacionales de 100 países. La FAO decidió modificar esta nutrida base de datos para albergar también una nueva sección en la que se encuentran las decisiones oficiales que se están adoptando en todo el mundo para mitigar los efectos de la pandemia en los sistemas alimentarios y agrícolas.

Cómo funciona

La base de datos se puede consultar en la página oficial de la FAO y es de acceso libre y gratuito. Para facilitar la búsqueda, la herramienta se puede consultar por país, cronología y producto básico. También por objetivos -consumidores, productores o comerciantes- y por temas como la nutrición, los impuestos o la gestión de los recursos naturales. Además, ofrece un módulo de fácil utilización para presentar nuevas medidas normativas, que se añadirá a la base de datos tras su validación por el equipo de la FAPDA. También se indica la fecha y la situación jurídica en la que se encuentran las diversas medidas en los distintos países miembro.

La plataforma se actualiza constantemente y ofrece una compilación consultable de prácticas normativas en más de 130 países que todos los Estados miembros pueden utilizar para fundamentar su toma de decisiones y ofrecer hoy su respuesta. Se encuentra organizada y estructurada en seis áreas temáticas: Emergencias, Nutrición, Comercio, Protección Social, Desarrollo y transformación, e Incentivos y desincentivos. Está disponible en varios idiomas y cuenta con un mapa, así como de una función de búsqueda de texto.

Lorenzo Bellù, economista superior de la FAO y colaborador en la construcción de la plataforma de políticas, señaló: «Hay muchas contrapartidas que considerar pero este instrumento puede ayudar a los países a actuar con prudencia y contribuir a agilizar el establecimiento de marcos normativos integrales e inclusivos», y añadió que «nuestro objetivo es que todos los responsables de la toma de decisiones, tanto del sector público como del privado, puedan pasar de las propuestas y diagnósticos a soluciones de carácter normativo y basadas en evidencias».

Por qué es importante

En el escenario de una pandemia, la economía se paraliza debido a las duras restricciones al movimiento de personas que plantea una serie de cuestiones relacionadas con las instituciones existentes, como los programas de alimentación escolar y la garantía de que los pequeños agricultores y productores puedan vender sus productos para salvaguardar sus propios medios de vida y mejorar los de los demás, ya sean pequeños campesinos en los países en desarrollo como la Argentina o los actores de los mercados agrícolas en las naciones más industrializadas. Teniendo en cuenta que todos los países tienen dinámicas distintas de producción y distribución como exportaciones e importaciones y consumo, las capacidades estatales y fiscales son muy diversas, al igual que los patrones sociales, como la densidad de población, la urbanización y el acceso al saneamiento, la educación y las tecnologías digitales.

De esta forma, se hace necesario la puesta en marcha de diferentes políticas públicas y la socialización del as mismas para que los países encuentren en sus pares ejemplos de cómo actuar en el contexto actual.