Respirar es un acto que efectuamos desde el momento de nacer. Inspirar y espirar se convierten en tareas cotidianas e imprescindibles para la vida. Sin embargo, aunque todos respiramos a diario, no siempre somos conscientes de cómo realizamos este intercambio de aire con nuestro medio ambiente.

Aunque parezca increíble, una respiración consciente, pausada y profunda tiene el poder de actuar sobre nuestro organismo de manera similar a tranquilizantes o ansiolíticos, ya que activa la liberación de hormonas y mecanismos opuestos a las respuestas de estrés de nuestro cuerpo, produciendo así una agradable sensación de relajación y tranquilidad.

Para prender a respirar es necesario, sobre todas las cosas, concentración y práctica. Una vez que comenzamos a dedicar unos minutos al día a respirar de manera consciente, controlando el ritmo, haciéndolo de forma pausada y profunda y concentrando nuestra atención en cómo nuestro cuerpo se oxigena, seremos capaces de perfeccionar esta técnica que, aplicada de forma regular, mejorará en gran medida nuestra calidad de vida.

Respirar de forma correcta, además de actuar favorablemente sobre nuestro cuerpo, también renueva nuestro pensamiento e ideas y ganas de hacer cosas, de movernos. Y es que una respiración consciente tiene un intenso efecto tranquilizante que reduce la ansiedad y permite que tomemos decisiones con más calma.

Qué beneficios proporciona

Una mejora de las funciones de nuestro organismo, el fortalecimiento del sistema inmune, mejora el manejo de las emociones, ayuda a recuperar el equilibrio cuerpo-mente-espíritu, disminuye la sensación de miedos y los temores, libera la mente (por lo que refuerza la capacidad creativa) y potencia la capacidad de concentración.

Nuestro organismo posee un sistema autónomo para obtener el oxígeno que necesita y así adecuarse a cada momento. Cada uno de nosotros podemos tomar control de nuestra respiración para influir en el sistema nervioso y el ritmo cardíaco, y mejorar así nuestro bienestar.

Cuando nos estresamos, la respiración se centra en la parte alta del pecho y se produce a un ritmo acelerado y corto. Si en ese momento respiramos profundamente desde el abdomen, con períodos de inspiración y espiración más largas y lentas, el sistema nervioso central y el hormonal cambian para tranquilizarte. El poder de la respiración consciente te instala en el aquí y ahora y eso calma tu mente.

Técnica 4-7-8 o respiración relajante

Es simple y se puede realizar en muy poco tiempo. Si bien se puede hacer en cualquier posición, se recomienda realizarla sentado con la espalda recta mientras se aprende la técnica.

Para empezar, debés exhalar completamente a través de la boca imitando el sonido de un zumbido. Luego, con la boca cerrada y durante 4 segundos, inhalá con calma por la nariz. Aguantá la respiración durante un conteo de 7 segundos. Ahora, exhalá a través de la boca durante 8 segundos de manera constante y relajada. Inhalá de nuevo y repetí los pasos 3 veces más para alcanzar un total de 4 repeticiones.

Considerá que con este método de respiración, la clave es inhalar tranquilamente por la nariz y exhalar por la boca de forma que puedas escucharte. Debés mantener la punta de la lengua siempre detrás de los dientes superiores. Y recordá que podemos estar hasta 7 días sin comer, pero no más de 3 minutos sin respirar.

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