Por primera vez desde que se celebra el Día Mundial sin Auto, fecha en que se evita el uso de automóviles el 22 de septiembre para concienciar sobre medio ambiente y movilidad, las cifras al respecto de la iniciativa muestra cifras favorables, principalmente, por la pandemia de coronavirus que paulatinamente dejamos atrás.

De esta manera, los hábitos al momento de movernos fueron cambiando y los niveles de contaminación en las principales ciudades del mundo se redujeron hasta aproximarse a la era preindustrial. Pero con el regreso a la presencialidad laboral y la aplicación de vacunas contra COVID-19 que permitirán volver a utilizar frecuentemente y de forma masiva el transporte público, es momento de replantear o, al menos, considerar cambios en cómo nos movemos.

Precisamente, sobre este tema la agencia Kantar llevó adelante una encuesta a casi 10.000 personas en 13 ciudades (Beijing, Berlín, Bruselas, Chicago, Copenhague, Londres, Madrid, Milán, Mumbay, Munich, New York, París y Sao Paulo) en casi una docena de países.

Este informe, «Mobility Futures 2021: The Next Normal», ahondó sobre el comportamiento y las actitudes ciudadanas en relación a los viajes y la movilidad. Sobre qué prefieren las personas consultadas, caminar encabeza la lista de preferencias luego de la llegada de la pandemia, que logró 78 puntos sobre los 100 de la investigación. Por ejemplo, en Europa aumentó 4,8% en relación a 2019. Además, optar por bicicletas y patinetas también subió 3% a lo largo de todo el mundo.

Por el contrario, la utilización de transporte público de pasajeros se redujo 5,6% y compartir automóvil se contrajo 2,2%. Pero no todas son buenas noticias para el medio ambiente, ya que la opción de utilizar automóvil en forma individual tuvo un incremento de 3,8%.

Es evidente que los últimos dos años en el planeta afectaron nuestras formas de vida de manera considerable, pero con la gradual salida de la pandemia habrá que analizar qué tanto volvemos a la cotidianeidad previa a la aparición del coronavirus o realmente viviremos una «nueva normalidad» con otros estilos de vida, hábitos de consumo, el desarrollo de políticas públicas por parte de los Estados hacia el cuidado y mejora de los servicios y una movilidad personal con mayor conciencia.

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