La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio a conocer un informe este miércoles en el cual advierte a las sociedades de todo el planeta sobre la cantidad de personas que padecen hambre, con una cifra alarmante de 828 millones de individuos bajo esta condición.

De esta manera, el número representa un aumento de 150 millones desde el inicio de la pandemia por coronavirus, lo que «aporta nuevas pruebas que muestran que se está alejando de su objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas de aquí a 2030», expresaron desde FAO.

El informe, titulado «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI)», fue elaborado en conjunto con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Allí hacen un llamado a Estados de todo el globo para «reorientas el apoyo que actualmente prestan a la agricultura para reducir el costo de las dietas saludables, teniendo en cuenta los limitados recursos públicos disponibles».

Al respecto de la situación que atraviesa la humanidad en este contexto, el documento advierte que se trata del 9,8% de la población mundial y 2.300 millones de personas (29,3%) estaban en 2021 bajo condiciones de inseguridad alimentaria moderada y 924 millones (11,7%) enfrentaron niveles graves.

Finalmente, el informe alerta sobre los 45 millones de niños menores de 5 años que padecieron emaciación, la forma más letal de malnutrición, que aumenta hasta 12 veces el riesgo de mortalidad infantil. Por otra parte, 39 millones sufren de sobrepeso y 149 millones padecieron retraso en el crecimiento y desarrollo por falta crónica de nutrientes esenciales en sus dietas.

De esta forma, «los países de ingresos bajos, donde la agricultura resulta esencial para la economía, el empleo y los medios de vida rurales, disponen de escasos recursos públicos para su adaptación. La FAO se compromete a seguir trabajando con estos países en la búsqueda de oportunidades que permitan incrementar la prestación de servicios públicos en beneficio de todos los actores de los sistemas agroalimentarios», expresó Qu Dongyu, director general del organismo.

Asimismo, su par en UNICEF, Catherine Russell, aseguró que «la magnitud sin precedentes de la crisis de malnutrición requiere una respuesta sin precedentes. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para garantizar que los niños más vulnerables tengan acceso a dietas nutritivas, inocuas y asequibles, así como a servicios de prevención, detección y tratamiento tempranos de la malnutrición. Con la vida y el futuro de tantos niños en juego, este es el momento de intensificar nuestra ambición por la nutrición infantil. No podemos perder el tiempo».

«Ante la amenaza de una recesión mundial y las consecuencias que comporta para los ingresos y gastos públicos, una forma de contribuir a la recuperación económica pasa por adaptar el apoyo a la alimentación y la agricultura para destinarlo a alimentos nutritivos allí donde el consumo per cápita aún no alcanza los niveles recomendados para una dieta saludable», afirmaron desde FAO.

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