Luego de su reunión anual en Ginebra, la Comisión del Codex Alimentarius de la ONU tomó como principales medidas la reducción del plomo en la comida infantil y el arsénico en el arroz. De esta forma, para el plomo se estableció un límite de 0,01 miligramos por kilogramo en los potes de comida de los bebés (hasta ahora se permitía el doble, 0,02 miligramos por kilo) y para el arsénico se determinó un nivel máximo de 0,2 miligramos por kilogramo de arroz.
Los bebés y los niños son particularmente vulnerables a los efectos del plomo, que pueden causar daño cerebral al afectar su normal desarrollo. El plomo se encuentra naturalmente en el medio ambiente y se pueden encontrar restos en alimentos que se usan para producir la comida de bebés, por lo que la ONU propuso seleccionar alimentos de zonas libres de plomo.
Una exposición prolongada al arsénico puede causar cáncer y lesiones en la piel, y también se asocia a enfermedades cardiovasculares, cerebrales y diabetes. El arsénico se encuentra de forma natural en el agua y tierra subterránea en algunas partes del mundo, y puede entrar en la cadena alimentaria al ser absorbido mientras se cultiva. El arroz absorbe, particularmente, más arsénico que otros productos, por lo que hay que tener cuidado con este alimento, especialmente en países asiáticos donde se riega con aguas subterráneas y donde su consumo es muy alto.
Además, la comisión estableció estándares para evitar la presencia de medicamentos para animales en alimentos como la carne, la leche, los huevos y la miel. Existen ocho medicinas (chloramphenicol, malachite verde, carbadox, furazolidone, nitrofural, chlorpromazine, stilbenes y olaquinadox) que pueden tener efectos adversos en la salud humana y contribuir a lograr resistencia a otros medicamentos para los humanos.
Los estándares del Codex sirven como base para las legislaciones nacionales y establecen los marcos de seguridad en el comercio internacional de alimentos.