Alrededor de 2.200 millones de personas en todo el mundo no cuentan con servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4.200 millones de personas no cuentan con servicios de saneamiento gestionados de manera segura y 3.000 millones carecen de instalaciones básicas para el lavado de manos. Así lo asegura un nuevo informe de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en junio de 2019.

El informe del Programa Conjunto de Monitoreo, “Progress on drinking water, sanitation and hygiene: Special focus on inequalities, 2000-2017” (“Progresos en materia de agua potable, saneamiento e higiene: Atención especial a las desigualdades, 2000-2017”), indica que, si bien se realizaron progresos considerables en el logro del acceso universal al agua básica, el saneamiento y la higiene, existen enormes lagunas en la calidad de los servicios prestados.

1.800 millones de personas obtuvieron acceso a los servicios básicos de agua potable desde el año 2000, pero existen grandes desigualdades en la accesibilidad, disponibilidad y calidad de estos servicios. Se estima que 1 de cada 10 personas (785 millones) todavía carecen de servicios básicos, incluidos los 144 millones que beben agua de superficie que no recibieron tratamiento. Los datos muestran que 8 de cada 10 personas que viven en zonas rurales carecían de acceso a estos servicios, y en uno de cada cuatro países con estimaciones para diferentes grupos de riqueza, la cobertura de los servicios básicos entre los más ricos era por lo menos el doble de alta que entre los más pobres, según muestra el informe.

Vigilantes del progreso

El Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento (JMP) es el mecanismo oficial de las Naciones Unidas a cargo de la vigilancia del progreso a nivel nacional, regional y mundial, incluidas las metas de los ODM relacionadas con el acceso universal y equitativo al agua potable, el saneamiento y la higiene. El JMP es una fuente autorizada de estimaciones internacionalmente comparables que hacen referencia a la toma de decisiones de política y a la asignación de recursos, especialmente a nivel internacional.

Según dicho programa, más de la mitad de la población mundial no cuenta con agua potable y saneamiento gestionados de forma segura: beber agua de fuentes ubicadas in situ, libre de contaminación y disponible cuando sea necesario, y utilizar inodoros higiénicos cuyos desechos se tratan y eliminan de manera segura.

También se carece de los servicios básicos como tener una fuente de agua potable protegida a menos de 30 minutos del domicilio, usar un inodoro o letrina mejorada que no haya que compartir con otros hogares, y tener instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón en el hogar.

Países de alta carga sin agua ni jabón

Más del 5% de la población practicaba la defecación al aire libre en 2017 en países como Angola, Benin, Burkina Faso, Camboya, Chad, China, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Filipinas, Ghana, India, Indonesia, Kenia, Madagascar, Mozambique, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, República Unida de Tanzania, Sudán, Togo y Yemen.

Finalmente, el informe destaca nuevos datos que muestran que 3.000 millones de personas carecían en 2017 de instalaciones básicas para el lavado de manos con agua y jabón en sus hogares. También muestra que casi tres cuartas partes de la población de los países menos adelantados no disponían de instalaciones básicas para el lavado de manos.

Cada año, 297.000 niños menores de 5 años mueren debido a la diarrea relacionada con la falta de agua, saneamiento e higiene. El saneamiento deficiente y el agua contaminada también están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A y la fiebre tifoidea.

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