La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) elabora mensualmente un informe que indica los precios de los alimentos y «es una medida de la variación mensual de los precios internacionales de una canasta de productos alimenticios. Consiste en el promedio de los índices de precios de cinco grupos de productos básicos, ponderado con las cuotas medias de exportación de cada uno de los grupos», que son los cereales, aceites vegetales, productos lácteos, carne y azúcar.
Del documento se desprende que durante enero los indicadores mostraron un descenso de 1,9% en relación con el nivel de diciembre de 2015, 16% debajo en la comparativa con enero de 2015 y, entre los que más caída mostraron se encuentra el último producto mencionado, que se ubicó 4,1% menos con respecto a 30 días atrás y se posicionó como el más bajo de los últimos 5 años, pese a que Brasil (principal exportador del mundo) mejoró las condiciones de cultivo en el país.
Por otra parte, los productos lácteos cayeron 3% como consecuencia del «lastrado de abundancia de suministros» en la Unión Europea y Nueva Zelanda, además de una «escasa demanda mundial de importaciones», mientras que en el caso de los cereales la caída es del 1,7% causado por «el aumento de la competencia de mercados de exportación, especialmente de trigo y maíz, así como la fortaleza del dólares norteamericano». Al respecto del índice de precios de los aceites vegetales, repite la misma cifra que los cereales y esta es originada, principalmente, por el «descenso de los precios de aceite de soja, reflejo de las expectativas de abundantes suministros mundiales de soja». Finalmente, en el rubro cárnico, la caída es del 1,1% en todos los cortes, excepto el cerdo, porque la Unión Europea llevó adelante políticas de respaldo y protección al almacenamiento privado.
«El índice de precios de la FAO es un índice ponderado en base a los intercambios comerciales que hace el seguimiento en los mercados internacionales de los cinco principales grupos de alimentos básicos», explica el organismo, que además aclara que «los principales factores que subyacen en la persistente disminución de los precios de los productos alimenticios básicos son los suministros agrícolas en general abundantes, una desaceleración económica mundial y el fortalecimiento del dólar estadounidense».
Asimismo el informe, publicado el pasado 4 de febrero (el anterior fue difundido el 3 de enero y el próximo se hará el 3 de marzo) comunica la «previsión de las existencias mundiales de cereales en 2016, como resultado de la reducción proyectada del consumo y el aumento de las perspectivas de producción en 2015», que tienen al clima, y más precisamente a los efectos de El Niño, como causantes de perspectivas poco favorables para las cosechas de cereales en el hemisferio sur, África austral, India, Sudáfrica, Estados Unidos y Ucrania. Por el contrario, Rusia y la Unión Europea ven un horizonte favorable en este aspecto.
Finalmente, FAO augura que «la producción de trigo en Canadá y Rusia y la de maíz en China, Canadá y Paraguay impulsaron la revisión al alza», que también «elevó ligeramente su expectativa respecto a la producción mundial de arroz debido, principalmente, a las elevadas previsiones para China, Vietnam y Estados Unidos». Además, el organismo internacional «prevé que la utilización mundial de arroz aumentará en un 1,1% que mantendrá el consumo mundial per cápita estable». Desde FAO también expresan que «habría que reducir las existencias mundiales de arroz para cerrar la brecha prevista entre producción y consumo global, con gran parte de esa reducción afectando a la India y Tailandia, los dos principales exportadores de arroz».