La represión de los sentimientos es un secreto oculto, como encubrir hechos y conductas. Cuando reprimimos los sentimientos, nos bloqueamos y nos volvemos disfuncionales. La anulación de nuestras emociones es la condición perfecta para desarrollar adicciones. Los que son incapaces de sentir o quieren anular sus sentimientos usan alguna adicción para alterar su estado de ánimo.

La ocultación de pensamientos y sentimientos es la categoría más oscura de secretos de familia. A los hijos puede enloquecerlos que sus padres actúen como si no sintieran lo que realmente están sintiendo. Los niños son los que reciben y guardan las emociones que sus padres no pudieron expresar. Esos secretos psíquicos pueden ser muy destructivos para la comunicación abierta que la familia necesita en su intimidad. La mejor forma de crear vínculos íntimos y sanos es siendo vulnerable con los sentimientos. Cuando hablamos desde nuestros sentimientos, somos auténticos y no ponemos barreras, y eso permite que los demás nos puedan ver tal como somos, con toda nuestra vulnerabilidad y que puedan estar más cerca de nosotros porque derrumbamos esa muralla defensiva.

Los hijos muestran una tendencia a heredar todos los problemas psicológicos que los padres deciden ignorar. Si se reprime la rabia también se reprime la alegría y la expresión plena de todas las demás emociones. La depresión y la ansiedad suelen trasmitirse de una generación a otra, los hijos pueden incorporar sentimientos de tristeza que nacieron en generaciones anteriores. Hay veces que uno se puede sentir invadido por una tristeza sin razón y esto puede ser porque está sintiendo la tristeza no resuelta por su familia.

Carl Jung usó el término «sombra» para describir el conjunto de elementos de nosotros mismos que reprimimos y rechazamos. La sombra es la parte de nosotros que guarda nuestros secretos, que nos pueden dar tanto miedo que nos pasamos al extremo contrario para taparlos. La persona que tiene una profunda sensación de vergüenza puede intentar compensarla mediante un esfuerzo constante por ser perfecta o por hacer solo aquellas cosas que domina, nunca arriesgándose a fracasar.

Los secretos sexuales

La sexualidad es, con diferencia, el área que produce mayor cantidad de secretos ocultos. Son los más comunes para este campo. Aceptemos que somos el resultado de siglos de hipocresía y doble moralidad en lo referente al sexo. El incesto y la violación de la esposa fueron por mucho tiempo secretos ocultos.

Renee Fredrickson es una de las pioneras en el estudio del abuso sexual. El abuso sexual es el crimen más secreto de todos. No existen testigos, la traición, humillación y degradación producen estupefacción y constituyen un asesinato de la conciencia, dado que la vergüenza hace que uno se quiera esconder, la tendencia natural de la víctima en estos casos es a no delatar los hechos.

Además, el niño victimizado sexualmente no tiene ningún aliado y se siente acorralado por las amenazas del agresor o por el pavor que le produce causar que se deshaga su familia. En el pasado, ni siquiera se consideraban agresiones otros tipos de mala conducta sexual por parte de los padres, como el manoseo, la sobre estimulación sexual, el voyerismo y las agresiones sexuales. La sexualidad sin pudor y a la que se sacó su necesidad de privacidad, o la hipersexualidad que vivimos hoy día, son la base de un enorme abanico de secretos de familia ocultos. Pensemos que sin el pudor sexual no hay inhibición de la libido y seguiríamos en un nivel primitivo de autoerotismo.

El problema surge, entonces, porque las víctimas de abusos sexuales tienden a culparse por lo que les sucedió. Los menores suelen creer que de alguna forma provocaron al agresor. Además, la víctima se suele identificar con el agresor, por eso la víctima toma para sí la vergüenza y la culpabilidad que no siente su agresor. El dolor físico, la tortura y la violación emocional grave no solo se resisten a ser expresadas verbalmente sino que destruyen el lenguaje y provocan en la víctima una regresión a estados a veces de impotencia verbal. Las víctimas de torturas sexuales y de violencia física suelen emitir sonidos y gritos característicos de fases previas al aprendizaje del lenguaje hablado. La violencia se convierte realmente en algo indecible. Para la víctima, la falta de léxico se convierte en una falta de conciencia.

Necesitamos desenmascarar los secretos ocultos de nuestra familia lo mejor que podamos, ya que al liberarnos de ellos es como nos podremos despegar de ella, crecer o formar nuestro propio sistema lo más saludable posible, ya que todo lo no resuelto lo descargaremos en nuestra pareja e hijos.

¿Cómo descubrir los secretos?

El genograma es una de las herramientas más eficaces para descubrir secretos familiares.

Se desarrolló a partir de la labor del psiquiatra Murray Bowen. Es un instrumento que nos sirve para el diagnóstico del sistema familiar y también el mero hecho de hacerlo con el paciente es una intervención terapéutica. Nos puede ser útil para descubrir los secretos y buscar qué pautas se repiten durante varias generaciones, además, da una visión más amplia del lugar que uno ocupa en la historia de su familia y permite aclarar problemas emocionales sin resolver.

El genograma es una representación gráfica que, por medio de símbolos, permite recoger, registrar, relacionar y exponer categorías de información del sistema familiar en un momento determinado de su evolución. Es un registro de una línea familiar, mediante símbolos prefijados, de al menos tres generaciones, que muestra información sobre los miembros de esa familia y sus relaciones. Es un diagrama visual del árbol genealógico y aporta un amplio marco referencial, mediante el cual se obtiene una nueva perspectiva de los síntomas y conductas problemáticas.

La información sobre una familia que aparece en el genograma puede interpretarse en forma horizontal: surge de las tensiones actuales que pesan sobre la familia a medida que avanza a través del tiempo, soportando los cambios inevitables, las desgracias y transiciones en el ciclo de la vida de la familia; o vertical: deriva de pautas de relación y funcionamiento que se trasmiten históricamente de una generación a otra.

Los acontecimientos familiares que se registran son nacimientos, muertes, casamientos, uniones y separaciones, abortos, muertes a causa del embarazo o el parto, suicidios, traumas personales, exilios voluntarios y forzosos, dobles nacionalidades, uso de lenguas diversas dentro de la familia, prisiones, ausencias, exclusiones, cataclismos, guerras, pestes, epidemias, privaciones, carencias, ganancias ilícitas, herencias, posiciones sociales relevantes, trabajo, clandestinidad, discriminación racial, violaciones, delitos, crímenes, alcoholismo, toxicomanía, enfermedades…

Con el genograma nos damos cuenta de que nuestra vida es más el resultado de las influencias inconscientes de la historia de la familia que de las propias decisiones. Nos ayuda a darnos cuenta de aspectos de nuestra vida que se deben a nuestra historia multigeneracional, más que a decisiones basadas en elecciones bien pensadas por uno mismo. Sin darnos cuenta, reproducimos conductas de las que nunca se nos habló, por eso el genograma es una herramienta para descifrar secretos de familia.